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jueves, 6 octubre, 2022
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    20 toneladas de residuos se reclasifican al mes

    En Posadas hay contenedores específicos para cada tipo de desechos pero no todos los utilizan correctamente

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    Desde hace dos años se implementa en la ciudad de Posadas el programa de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (Girsu) a través del cual se dispuso la creación del Centro Verde Municipal en Nemesio Parma y un programa de recuperadores registrados para los residuos reciclados.

    De esta manera, en junio del 2020 se dio inicio a la prueba piloto de la recolección diferenciada con la disposición de dos contenedores en las calles: uno negro para los desechos no reciclables y uno verde para los residuos reciclables, es decir papel, cartón, plástico, metal y vidrio, materiales que deben arrojarse estando limpios y secos.

    Los residuos se clasifican en cuatro tipos: peligrosos, industriales, voluminosos y domiciliarios. Éstos últimos son tratados para reducir la cantidad de basura que se destina al relleno sanitario ubicado en el municipio de Fachinal. Así se recolectan a diario residuos de 300 contenedores verdes, doce ecopuntos y tres puntos limpios.

    Proceso

    Luego de ser procesados, los desechos ingresan a la economía circular. Foto: Nicolás Arce

    Una vez ingresados al Centro Verde, una minicargadora sube los residuos a una cinta mecánica para clasificarlos y categorizarlos manualmente. En primer lugar, se debe a que gran parte de los desechos llega contaminado por la mala utilización de los contenedores verdes y, en segundo lugar, se dividen las especificidades de los materiales reciclables.

    “Por ahora no seguiremos incorporando más contenedores hasta que no se termine de implementar el sistema desde los hogares, pero sí los ecopuntos porque desde allí los residuos vienen bien clasificados”, comentó el director del programa Girsu en Posadas, Héctor Cardozo, en diálogo. En ese sentido, advirtió que se podría mejorar la calidad de separación si los residuos llegasen diferenciados, limpios y secos, dado que “se gestionan entre 13 y 15 mil kilogramos por día, pero de eso lo que se separa es muy poquito”.

    Los contenedores verdes están dispuestos en el microcentro, Villa Sarita, Bajada Vieja, Villa Blosset, Los Aguacates e Itaembé Guazú y acumularon un total de 20 toneladas de residuos durante el mes de junio, promedio que se mantiene.

    Una vez procesados, estos desechos “ingresan a la economía circular a través de licitaciones por mesa de entrada de la Municipalidad, que aporta la logística y el armado de los fardos para que vaya menos residuo al relleno sanitario”, explicó el funcionario.

    En ese marco, se llevan adelante convenios con artesanos y emprendedores emergentes como también con empresas que puedan generar empleos verdes en la ciudad.

    También hay casos excepcionales como los desechos Pead (polietileno de alta densidad) que “terminan vendiéndose a Córdoba o Entre Ríos, porque no se reciclan en Misiones”. Pero lo importante es que “está la materia prima para invertir, que te permite escalar y ver qué necesitas para empezar una empresa con material reciclado”.

    “El 30% de lo que se separa es vidrio. Desde junio del año pasado al último mes separamos 300 toneladas de desechos en total, de los cuales 100 mil kilogramos eran vidrio. Después hay cartón y papel, que suman también unas 100 toneladas, y el resto es metal -aluminio y hojalata- y los diferentes tipos de plásticos”, detalló Cardozo.

    A su vez, recordó que “la clasificación empezó a funcionar junto con la instalación de los basureros diferenciados, pero ya estaba en marcha el procesamiento de chipeado para espacios verdes de la ciudad”.

    Dado que los resultados de las pruebas piloto del 2020 no fueron óptimos, se cambió la estrategia hacia la apertura de Ecopuntos “a los que se acercan los vecinos que sí quieren separar”.

    “Mucha gente lleva al Ecopunto cuando el contenedor. Desde ahí se aprovecha el 95% de los residuos, lo que es mucho más eficiente para el trabajo de clasificación en el Centro Verde”, comentó.

    El Girsu persigue el beneficio ambiental, sanitario y urbanístico, por lo que requiere de acompañamiento vecinal desde la diferenciación de residuos domiciliarios.

    “Falta el empujoncito de que al vecino le parezca importante” reciclar, sopesó el director del programa.

    Poda, reciclaje y compost
    También hace dos años se dispuso la planta de procesamiento de poda, que corresponde a “una fracción importante de desechos en la ciudad”. Meses después se implementó la recolección diferenciada y, en octubre de ese mismo año, se iniciaron los trabajos en el parque de restauración, donde “se trabajan técnicas para restaurar el suelo y hacer abono con residuos orgánicos’’.

    “Manejamos unos 500 kilos de este tipo de residuos por día, que es una escala de prueba piloto. En compostaje hay muchas técnicas diferentes y elegimos formar nuestro sistema que sea escalable para asegurar el proceso orgánico libre de contaminación, ya que el compostaje levanta temperatura pero no siempre es suficiente para matar todos los patógenos”, precisó Héctor Cárdozo.

    Y aclaró que ese compost es utilizado únicamente para forestales y no para hortalizas, que son de consumo alimentario. “Estamos en proceso de certificación con el Senasa y queremos aumentar a 10 toneladas por día”, agregó.

    Por otra parte, indicó que entre los materiales más fáciles de reciclar se encuentra el cartón sin plastificar, como el de cajas de televisión, mientras que el plastificado, si bien atrae más por el packaging, está entre los más complicados de recuperar. Además, dijo que el valor de los fardos es variable: “El año pasado el cartón valía unos $35 el kilogramo, pero al liberar las importaciones para atraer la fibra de cartón de afuera, bajó. Lo mismo con el plástico, que valía menos pero ahora no porque se hace de petróleo, por lo que el precio sube mucho”.

    “Los envases de tetra pack son los más difíciles de reciclar porque tienen aluminio, plástico y cartón. Estos fardos no tenían precio de referencia, así que nos contactamos con la empresa que los recicla y nos entrega placas que pueden usarse para armar stands, pizarras o colgadores”, añadió. Por último, señaló que “el vidrio molido se utiliza en reemplazo de la arena de río en obras de la Municipalidad, como cordones cuneta, badenes y veredas”.

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