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sábado, 24 julio, 2021
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    22 de Junio: Día Mundial de las Selvas Tropicales

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    Esta fecha se celebra desde el 2017, año en el que Rainforest Partnership, decidió anunciarla, para sumar esfuerzos a nivel mundial y lograr generar conciencia sobre la importancia de las selvas tropicales y promover su protección.

    Hablar de selvas tropicales va más allá de admirar la belleza de sus paisajes y la gran biodiversidad que presentan. Es también reconocer y valorar que juegan un rol importante en el tratamiento del cambio climático, gracias a la contención de emisiones de dióxido de carbono que realizan, además de evitar la erosión de los suelos y proveer de alimentos a las comunidades indígenas.

    Sin embargo, a pesar de todos los beneficios ya mencionados en el párrafo anterior, es necesario resaltar que, en la actualidad, las selvas tropicales se ven severamente afectadas por actividades del hombre, tales como la agricultura migratoria, infraestructura vial sin planificación y la deforestación a causa de la minería y tala ilegal.

    Según información del Sistema de Estimación de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero – Perú (SEEG), durante los últimos 16 años, las regiones amazónicas de Loreto, Ucayali y San Martín, encabezan el ranking de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) del país, a causa de la deforestación1. Solo durante el año pasado, se perdieron 147 mil 402 hectáreas de bosque.

    Al igual que en nuestro país, el problema se presenta a nivel mundial, motivo que motivó a contar con una fecha que sirva para reflexionar, promover la toma de acciones acertadas que permitan conservar y proteger las selvas tropicales de todo el mundo y que pueda generar conciencia en más personas. Esto urge en este contexto de COVID 19 que pone en mayor vulnerabilidad de poblaciones indígenas que viven los bosques, así como el enfoque por reactivación económica frente a la pandemia pero que no implique afectar sus derechos.

    Pero, para poder lograrlo, es necesario un trabajo conjunto entre las instituciones de los Estados, sociedad civil y organizaciones indígenas, siendo estas últimas, las representantes oficiales de las comunidades, quienes son actores claves para la mitigación del cambio climático.

    Es por esa razón que desde Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR) nos sumamos a este movimiento global con el objetivo de promover la protección de las selvas tropicales. El 22 de Junio, el Día Mundial de las Selvas Tropicales será una poderosa presencia en línea de 24 horas de películas, visitas virtuales, horas de niños, mesas redondas, meditaciones guiadas, desafíos en las redes sociales a través de World Rainforest Day y la web worldrainforestday.org.

    LA SELVA MISIONERA

    La selva misionera se clasifica como subtropical con veranos tórridos e inviernos relativamente fríos. Si bien Misiones no presenta una marcada estación de lluvias, suele haber períodos de sequía estival y en invierno la temperatura puede llegar a unos pocos grados bajo cero. En estos períodos varias especies de árboles pierden el follaje, por lo que se la considera una selva semidecidua.

    “Monte” es otro término muy usado en Misiones para referirse a la selva, y en el resto del país, para otros ambientes de vegetación leñosa. Seguramente es una herencia de España, donde se define como tierra no cultivada cubierta de árboles, arbustos o matas.

    Un ocelote fotografiado en el Parque Nacional Iguazú. Una mariposa 88, una rana tacuarera, una orquídea, son sólo una pequeña muestra de la diversidad de la selva. De fondo, una imagen del Parque Nacional Iguazú.

    Todas estas características hacen que sea una formación con varios nombres. Además, en Misiones se distinguen 3 ecorregiones: campos y malezales (en el sur); selva paranaense (bosque atlántico interior o del alto Paraná) y bosque húmedo de araucaria (a veces incluida en la anterior). Estas últimas son parte de un complejo de 15 ecorregiones, mayormente de Brasil, llamado genéricamente bosque atlántico o mata atlántica.

    Sin embargo, si las unidades se clasifican de acuerdo a los orígenes y parentescos de los biomas (biogeografía), en Misiones tenemos presente a la Provincia Fitogeográfica Paranaense. Dentro de esta, las subdivisiones mayores varían según los autores y métodos.

    En un trabajo clásico del botánico Raúl Martínez-Crovetto se distinguen siete distritos. Mientras que en otro trabajo de referencia obligada, del botánico y biogeógrafo Ángel Cabrera, se agrupan varios por similitud y se proponen sólo dos: selvas mixtas y campos.

    En 2003 se propuso la distinción de las selvas mixtas en cuatro unidades: selva con palo rosa y palmito, selva con laurel y guatambú, selva de serranías y selva de serranís con araucaria. Sin embargo, en 2018 una nueva clasificación distingue sólo: 1) bosque interior, 2) bosque mixto con araucaria, 3) bosque ribereño subtropical (Valle del Paraná) y separa a los campos y urundayzales del sur de Misiones para ubicarlos en la Provincia Fitogeográfica Pampeana.

    Este tipo de selva se prolonga hacia el sur siguiendo a los ríos Paraná y Uruguay y sus afluentes, encontrándose fragmentada en isletas -o formando galerías por ríos y arroyos- hasta el Delta del Paraná y las costas del Río de la Plata (hoy en escasos relictos de bosques ribereños y en albardones costeros, con arbolitos como el mataojos, el cocú, el lecherón o el laurel blanco).

     

     

    Tipos de selvas mixtas

    Selva con palo rosa y palmito: ocupa una pequeña extensión en el extremo norte de Misiones, casi coincidiendo con la subcuenca del río Iguazú. Las aves características son: loro cica (muy raro en la Argentina), mosqueta ojo grande y tiluchí enano.

    Selva con laurel y guatambú: se desarrolla sobre el oeste de la provincia, en la subcuenca del Paraná, excepto en los extremos norte y sur. Funciona como un corredor para especies tropicales y de ambientes “abiertos” que habitan en pajonales y arbustales inundables. Se encuentran serpientes y ranas del Chaco húmedo y Pantanal y la enorme caña picanilla. Treinta especies de aves son propias de esta formación, como el bailarín naranja.

    Selva de serranías: se ubica en el centro, este y nordeste de Misiones. Existen algunos endemismos de flora sobre el río Uruguay, una mojarra y algunas aves son más comunes, como la monterita litoral, el pepitero picudo y el frutero azul.

    Selva de serranías con araucaria: ubicada en la región nordeste, sobre las mayores altitudes de la provincia, entremezclada y en transición con la unidad anterior. Como especies exclusivas se encuentra al coludito de los pinos y la yarará de panza negra. Es la formación más reducida y fragmentada.

    Tres imágenes de la selva de palo rosa y palmito en el Parque Nacional Iguazú. Una vista panorámica (inferior); el interior de la selva donde se aprecia un enorme palo rosa rodeado de palmitos (centro); y un camino de tierra roja con ejemplares de palo rosa.

    Distrito de los campos

    Se extiende desde el sur de Misiones hasta el nordeste de Corrientes y representa una transición con la región chaqueña con sabanas que alternan con isletas o galerías ribereñas de selva y bosques de urunday. Convergen aquí especies de distintos orígenes biogeográficos representando el límite de distribución para muchas formas tanto selváticas como del Chaco y de las Pampas, incluso elementos extralimitares del Cerrado (bioma propio de Brasil).

    Es una de las áreas más diversas de la Argentina ya que presenta diferentes formaciones de vegetación en superficies reducidas. Se han registrado unas 1.074 especies de plantas, unas 700 especies y subespecies de vertebrados tetrápodos y tres especies nuevas para la ciencia (una serpiente y dos anfibios) que también son exclusivas. Aves características son la saíra pecho negro y el añapero chico. A pesar de las diferencias de este distrito con el de las selvas mixtas, se puede considerar parte del bosque atlántico.

    ¿Estratos de vegetación o maraña?

    La estructura vertical de la selva paranaense es compleja y todos los autores coinciden en la presencia de varios estratos arbóreos, con un techo de 20 a 30 m de altura (algunos ejemplares aislados de hasta 50 m) con una altísima densidad de árboles. Pero están desdibujados por sotobosques densos y heterogéneos, con helechos, herbáceas y arbustos, incluidas las cañas, árboles unidos por lianas, enredaderas y plantas que crecen o se apoyan sobre otras. Esto provoca que el observador no distinga un orden claro.

    Sin embargo, no todos los ambientes de este bioma están conformados por la idealizada selva alta, megadiversa y multiestratificada. Según el suelo, pendiente, cercanía a los ríos, frecuencia de inundación e insolación hay selvas bajas en galería, selvas de inundación, cañaverales, sotobosques de helechos arborescentes, dosel con dominancia de palmito o de araucarias, pastizales anegadizos y matorrales de roquedales, entre otros.

    ¿Desde cuándo hay selva paranaense en la Argentina?

    Con base en la distribución actual del bosque atlántico y las condiciones climáticas que necesita, se infirió la distribución de este bioma con climas pasados. Este ejercicio se hizo para una situación de hace 6.000 años, fase húmeda, y 21.000 años, más frío y seco (última glaciación). Existe la teoría de que con climas desfavorables, estas selvas se retrajeron a “refugios” donde sobrevivieron aisladamente y por eso sus especies evolucionaron de forma independiente, lo que hoy se reflejaría en sitios con mayores endemismos.

    Así, se dedujo la presencia de estos refugios sobre la costa atlántica, permanentes en ambos períodos y validada con datos de polen fósil y genéticos de algunas especies actuales. Aunque no fue analizado, se evidencia uno de gran tamaño sobre el río Paraná a unos 450 km al norte del Iguazú. Es muy poco probable que existieran selvas en Misiones hace 21.000 años, aunque es posible que sí existieran hace 6.000 años. Esto explicaría por qué no poseemos muchos endemismos terrestres de selva en Misiones como en algunos puntos de la mata atlántica de la costa de Brasil.

    Un estudio paleontológico realizado en Oberá (Misiones) sugiere que entre 3.000 y 7.000 años antes del presente el clima era más seco, no compatible con una selva. Luego de este período se volvió más húmedo y menos estacional. Polen fósil hallado en el Parque Provincial Cruce Caballero, en Misiones, que hoy ostenta una de las selvas con araucaria mejor conservadas de la Argentina, mostró que hace unos 1.830 años ya existía allí un bosque húmedo, donde comenzó la llegada de araucarias coincidentemente con la actividad humana. Luego, el clima fue más húmedo y menos estacional y, más recientemente, se registra un aumento de árboles, entre ellos la araucaria.

    Por todo esto, se puede estimar que la selva paranaense habría colonizado territorio argentino hace menos de 3.000 años mientras que la selva con araucarias, en la parte alta de Misiones, hace apenas 1.800 años.

    BIODIVERSIDAD SOBRESALIENTE

    En una sola hectárea de selva puede haber desde 373 a 791 árboles, con presencia de entre 55 y 73 especies.

    Sólo en el PN Iguazú, existen aproximadamente unas 400 especies de hongos y 178 especies de hormigas. Este Parque es uno de los sitios más estudiados de la selva paranaense: entre 1987 y 2013 se solicitaron 332 permisos de investigación, de ellos un 62% sobre fauna y un 28% sobre flora; el otro 10% asociado a hongos, turismo, etcétera.

    En los últimos tres años se descubrieron en Misiones 13 especies nuevas para la ciencia: 5 peces, una planta, un gusano cilíndrico, un gusano plano, dos chinches, una avispa, una araña y una abeja.

    Artículo: Argentina Forestal

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