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sábado, 3 diciembre, 2022
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    Concentración y ganancias record

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    “Ni los grupos económicos locales ni los conglomerados extranjeros contribuyeron al desarrollo económico de Argentina”, analizó Axel Kicillof en la presentación de un libro de los investigadores Eduardo Basualdo y Pablo Manzanelli. La visión del gobernador de la provincia de Buenos Aires fue radical ante un auditorio, en la sede de Flacso Argentina, con curiosidad acerca del comportamiento de esa cúpula empresaria que pocas veces se mira.

    “Además, tienen una responsabilidad: de 1880 a esta parte (fueron ellos) los protagonistas”, sentenció el gobernador, para contrastar la idea macrista de que la culpa de los problemas nacionales son por los “70 años de peronismo”. Si hay desfalco, la culpable es la cúpula empresarial (el poder real) y su relación con el Estado nacional, planteó Kicillof. “A veces la mejor forma de esconder algo es poniéndolo a la vista de todos”, dijo, refiriéndose al velo mediático que cubre el accionar de los empresarios.

    Kicillof fue invitado a presentar, junto con el ex secretario de Comercio, Roberto Feletti, el libro “Los sectores dominantes en la Argentina. Estrategias de construcción de poder desde el siglo xx hasta el presente”, escrito por dos referentes de Flacso, Basualdo y Manzanelli. “Este libro pone un reflector sobre ellos”, cerró el gobernador.

    En tanto, Feletti aprovechó su experiencia para referirse a los controles de precios. “Los controles mejoran la distribución del ingreso”, señaló, y presentó los siguientes datos: el coeficiente de Gini bajó de 0,45 a 0,435 en el segundo semestre de 2020 cuando Paula Español comandaba una nueva versión de Precios Cuidados, y el Gini bajó a 0,41 en el último trimestre de 2021 cuando Feletti estaba al mando de la secretaría. Buscó así derribar el mito de que los controles de precio no funcionan. Mientras más baja el indicador, mayores son los niveles de equidad social.

    El ex funcionario contó algunos detalles de su paso por la gestión: “Las alimenticias son las peores en la discusión”, soslayó. Y brindó un derrotero de las complicaciones que empezaba a enfrentar el control de precios en un escenario de shock internacional por la guerra. “No hubo un plan de emergencia frente al impacto de la guerra en consumos básicos, y eso también define mi salida (del gobierno)”, explicitó Feletti. Y continuó, en ese sentido, criticando la ausencia de una visión de conjunto, política, que sirviera para disciplinar a la clase empresaria: “Si no hay centralización frente a los grupos económicos, la regulación se vuelve voluntarista”, concluyó.

    Una clase empresaria invisibilizada ante la mirada de la sociedad y la proclama por derribar ciertos mitos, como aquellos “grandes aportes al desarrollo” y la ineficacia de los controles estatales, sobrevolaron en las ideas de los expositores de Flacso.

    “Nuestro marco normativo falla” sentenció Kicillof, retomando la idea de Basualdo, quien fue preciso al indicar que debemos “institucionalizar la figura política de los grupos económicos, y eso va a ayudar a aumentar las capacidades del Estado”. Porque “los grupos económicos se comportan como un equipo”, sentenció Kicillof, “No pueden pensarse empresa por empresa o como un sector de la actividad”, eso es una falla desde el punto de vista de la legislación, “la unidad económica debe ser el grupo económico”, expresó.

    La mirada de Flacso

    Manzanelli se refirió a las consecuencias en términos inflacionarios que genera la “competencia imperfecta”, característica de estos mercados económicos concentrados. “Los shocks de precios que enfrentan las estructuras de costos de estos grandes grupos devienen en una inflación crónica dada la estructura de mercado”, afirmó el autor. Y agregó que “en el mundo estamos viendo que los precios de las materias primas se estabilizan, pero en Argentina no”.

    Luego brindó algunos detalles. “Los precios mayoristas de las empresas oligopólicas subieron más de 20 por ciento por arriba del aumento del costo de los insumos importados en pesos, es decir, subieron más que el tipo de cambio y el shock internacional por la guerra”, enfatizó Manzanelli. “La siderurgia subió los precios en más de un 22 por ciento sobre la suba del precio del mineral de hierro, el principal insumo importado, y sus ganancias treparon de 14 a 35 por ciento de rentabilidad sobre ventas entre 2020 y 2022”. En igual comparación para el caso del aceite (con insumos dolarizados por exportación) observó subas de precios mayoristas 10 por ciento mayores y aumentos de la rentabilidad del 4 al 11 por ciento. Allí no hay perdedores.

    Manzanelli observó que fueron las políticas “industriales” de transferencia de ingresos en los años ’80 y las privatizaciones en los ’90 las que contribuyeron a concentrar la heterogénea estructura productiva argentina. La crisis con “el campo” en 2008, la estatización de YPF y también el plan Gas.Ar fueron mencionados como hitos en el sentido contrario.

    “Las reestructuraciones de deuda también tienen un impacto sobre la estructura productiva”, enfatizó Feletti, retomando una idea del libro que tampoco quiso spoilear. El Plan Brady en los ’90 abrió el paso al proceso de privatizaciones y extranjerización del capital, el canje 2005-2010 operó en el sentido contrario porque se aumentaron retenciones al tiempo que se recuperaba soberanía fiscal, “¿cuál será el impacto de la última reestructuración de septiembre de 2020?”, dejó planteada la duda el ex secretario del gobierno.

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