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martes, 6 diciembre, 2022
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    Daniel Scioli: lo que no sabías

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    Trabajó con su familia desde la adolescencia. A los veinte años tomó unas fotos de su tienda de Villa Crespo, armó una carpeta y compró un pasaje a EE.UU. Cuando volvió era representante de Frigidaire, Kenwood y Chess Challenger, mientras tanto, las grandes empresas lo observaban con desazón. Scioli interrumpió sus estudios por los negocios, el deporte y la política después, sin embargo se graduó.

    Aspectos de su perfil

    Empresario, perseverante, resiliente, gran jugador de ajedrez, tiene potrero y barrio. Conoce la dinámica del sector privado. Los tópicos suyos son los que suelen ser palpables para el ciudadano de a pie: empresas, consumo, producción, precios, clientes, proveedores, hogares e individuos. Una carencia muy extendida en los funcionarios del área económica de todos los gobiernos. Sobre todo de aquellos funcionarios políticos que creen que un “empresario se parece a Macri y su entorno”. Pues no. El 99.99% de los empresarios no se parece a Mauricio y su biósfera. No entraremos en detalles.

    Scioli no estudió en una universidad de la “Ivy league”, cursó sus estudios en una facultad argentina de clase media accesible. Allí donde los alumnos “estudian y, trabajan”. La entidad que provisiona gerentes de carne y hueso para la economía real, no imaginaria, no fantástica o “divina, viste”. La de los gerentes que huelen pintura en plantas industriales, sufren la falta de financiamiento y pagan quincenas.

    La prensa lo conoce como motonauta argentino (campeón mundial 1991) o político, pero antes de los 30 años de edad ya era uno de los 10 empresarios más grandes del sector electrodoméstico-entre 16.000 comerciante de artefactos para el hogar-. Comprando y vendiendo.

    En nuestro sistema, los bienes que adquirimos y la forma en que los utilizamos inciden profundamente en cómo vivimos nuestra vida diaria. Bastarían estas observaciones para justificar la importancia que los Gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernandez le dieron al desarrollo del mercado interno desde 2003. A nivel macroeconómico sabemos que los consumidores influyen colectivamente en las condiciones socio económicas y, en países como EE.UU. más del 70% y hasta casi el 80% de la tasa de crecimiento del PBI lo explica el consumo. En la Argentina el peso del consumo es muy parecido a EE.UU., aun sin crédito.

    DE LA TIMBA A LA PRODUCCIÓN Y EL TRABAJO

    En 2019 el contexto de cambio consistía en volver a pasar de una economía financierizada a otra de producción y trabajo. Eso solo resultaba un gran desafío, sin contar el endeudamiento, el desempleo, la recesión, la inflación y la caída de más de 10% del PBI per cápita (Fuente: Sturzenegger). La economía argentina parecía encontrarse en una situación irreversible en diciembre de 2019. Desde el entorno hostil del programa 2018 con el FMI, los abultados vencimientos de deuda con el sector privado-en dólares-Mauricio Macri supo endosar una bomba de mecha corta al Presidente Alberto Fernandez. Sobre llovido mojado llego la pandemia. Por eso hubo que redefinir los modos de actuar y de pensar que tenía previsto, que fueron muy útiles en 2003-2015, otro escenario.

    LA PANDEMIA

    En el marco de la pandemia, las prioridades se vieron modificadas. Hubo que observar un mayor nivel de conciencia en los valores y, en el impacto que tienen las decisiones sobre la vida de los demás. El sentido de la vida, tanto a nivel personal como gubernamental habían sido cuestionados por Cambiemos y el COVID. La devaluada Secretaria de Salud que se había vuelto Ministerio con Alberto Fernández, fue premonitoria. Esta reflexión vital, no es ajena a ningún ámbito. La gran protagonista se llamo “solidaridad”, con fuerte evidencia de mayor empatía del nuevo Gobierno hacia la sociedad.

    ¿Qué hubiera sido de los ciudadanos con quienes razonan que hay que entrar al GBA con metralla y dar libertad para elegir morirse de hambre?-¿Cómo hubiera sido el “hacer lo mismo pero más rápido”?-Dios nos guardó de un Armagedón propio. Hubiéramos vivido el anticipo de la gran tribulación. Dios no es argentino, pero en 2019 nos mostró su inefable amor.

    TUVO QUE APRENDER E IMPROVISAR AL MISMO TIEMPO

    Flexibilidad, aprendizaje continuo, equipos multidisciplinarios, para reforzar la misión y los valores. Había mucha inestabilidad macroeconómica interconectada. Todo podía caer como un piano o fichas de dominó. Tras la pandemia amarilla llegarían una serie de colisiones imprevistas a gran velocidad. No había claridad en la relación de tantas discontinuidades. En diciembre 2019 la situación era humanamente definitiva. Si en marzo 2020 existía una posibilidad de hacer algo, el COVID ya no daba ninguna seguridad de cómo podrían devenir los cambios para revertir el naufragio macrista. Cambios constantes, ruptura de la causa efecto, múltiples interpretaciones de la pandemia parecían saber que podía ocurrir, pero no de qué forma. En solo tres meses hubo que adaptar la estrategia para superar los nuevos desafíos. En ese entorno dinámico era importante no solo basarse en los hechos y la experiencia, sino también en los errores. Se requería creatividad y velocidad de adaptación. A ningún país del mundo le fue bien en la pandemia.

    COCTEL DIABÓLICO

    Coronavirus a nivel global, cuarentenas que significaron caídas de la actividad sin antecedentes a nivel mundial. En la Argentina veníamos de políticas fiscales y monetarias extraordinariamente contractivas, cuando de repente se necesitaban estímulos a la demanda agregada. En 2020 y 2021 los gobiernos del mundo que venían con tasa de interés casi cero por 12 años y aumento del gasto constante, aplicaron estímulos cuantiosísimos para atenuar el golpe en los ingresos de las familias y las empresas, que seguidamente impulsarían al alza la inflación en 2022.

    Ahora la economía global esta convulsionada por la pandemia, mas la guerra que provocó el alza de los precios de alimentos, combustibles y materias primas. El renuevo de contagios en China y los amplios confinamientos para circunscribirlos afectan las cadenas de suministros, el crecimiento de China y del resto del mundo.

    Como consecuencia de lo expuesto, se cayó la economía global, hundiéndose a la mitad de su ritmo de crecimiento potencial, mientras que se aceleró forzosamente la inflación mundial, llegando a su nivel más alto en los últimos 40 años. La oferta agregada no pudo aumentar al ritmo de la mayor demanda agregada. Hubo saturación, retrasos en las entregas, aumento de fletes y escasez de insumos clave.

    En síntesis, la guerra estimuló enérgicamente los precios de commodities energéticos y agrícolas y el impacto inflacionario de los cierres por Covid en China, más el corte de las cadenas de suministros. Así, en medio de la pandemia y la debacle 2015-2019, se compuso una combinación inaudita.

    LA MARCHA DE LA MACROECONOMÍA

    Antes del acuerdo con el FMI la incertidumbre era absoluta. El acuerdo con el FMI y la puesta en marcha del plan económico consolidó la política económica del Gobierno, que supone una corrección muy lenta y extremadamente gradual de los desequilibrios. Un plan económico flexible, viene evitando la implosión 2015-2019, desde aquel frustrante desempeño económico: estanflación con endeudamiento, desempleo y desplome del salario real.

    Afortunadamente, la ilusión se encendió tras el anuncio del plan que vino con el acuerdo con el FMI, y el Gobierno continuó con su perspectiva política económica, creciendo mes a mes. Lamentablemente hoy la aceleración de la inflación inercial de 2019-el doble de 2015- y las condiciones mundiales no ayudan. Aunque la Universidad Di Tella (UTDT) a nivel nacional, y tomando el promedio de la distribución de respuestas dice que la inflación esperada para los próximos doce meses sube a 58,4%. Mientras que la mediana se mantiene en 50%.

    La Argentina podría no cumplir con las metas cuantitativas e indicativas del segundo trimestre 2022. Por ello el FMI prepara una recalibración de las metas trimestrales, manteniendo las metas anuales. Ello implicaría condiciones más flexibles para el segundo trimestre. El próximo desembolso entraría a comienzos de julio. Pese a las probables inobservancias, el país continuará recibiendo los desembolsos, y el FMI estará otorgándonos todos los “waivers” que sean necesarios por los incumplimientos. La entidad no querrá volver a empujar a la Argentina al abismo, como lo hizo en 2001.

    ¿CÓMO LLEGAMOS HASTA AQUÍ?

    La sensatez económica arbitró entre las presiones propias del FDT y el campo minado-diciembre 2019-que nos llevaba a una hiperinflación, como pronosticaban los libertarios confesos, los socios y esponsores anónimos.

    La meta del primer trimestre se cumplió. El FMI hizo un guiño y permitió computar como rentas de la propiedad el producido de la colocación de bonos sobre la par de bonos ajustables por CER hasta un máximo de 0.3% del PBI. En mayo, el Tesoro alcanzó un financiamiento neto positivo de 76.000 millones de pesos. El Gobierno pagó tasas de interés de 57%, (no fueron tasas reales positivas extravagantes-como el 80% de Sandleris-Macri). Sin embargo continúa la dependencia de la deuda ajustada por CER. En junio los vencimientos son menores al promedio mensual de los primeros cinco meses anteriores. Además, una proporción se encuentra en manos de agencias del sector público. Esa es la gran diferencia entre el endeudamiento de Macri y el de Fernandez, que el primero confunde. Fernández tomó deuda en pesos con acreedores locales. No es lo mismo que estrangularse con el cable de BlackRock y JPMorgan en dólares.

    “Minga” de receta estándar del FMI.

    Aun con el panorama descripto, el Gobierno estimuló un adelanto de los aumentos salariales acordados en paritarias. Perfeccionó para agosto la suba del salario mínimo vital y móvil prevista para diciembre y convalidó un aumento anticipado a junio del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias del 18%, previsto para fin de año. Sigue acelerando el gasto público con un plan que beneficia a jubilados de bajos salarios, monotributistas de las mínimas categorías y trabajadores informales, con el objetivo de mejorar la distribución del ingreso.

    Con el ajuste tarifario a la energía del 17.5% para las clases medias y altas, el gasto público en subsidios económicos igual no bajará. El Gobierno no va a detener el avance de los dos proyectos que impulsa en el Congreso con la creación del salario básico universal y una nueva moratoria previsional.

    En la paritaria docente, el ministerio de Educación ofreció una pauta general de 45.45% en cuatro etapas para el salario inicial de maestros. La oferta fue aceptada como piso, para negociar escalas mayores con los gobiernos provinciales. Con los docentes universitarios, el progreso salarial es del 41% distribuido en cuatro etapas. En 2021 los sueldos de universitarios subieron 53%. Para minería y cemento los sindicatos acordaron 48.2% para 2022. La industria de la carne y derivados acordó 55%-carne roja-para el período abril 2022-marzo 2023. La Federación Obrera de la Industria del Vestido afianzó el incremento de 53.4% en dos etapas, más un adicional de 7%. Camioneros anhela 85% en 2022, más un bono de $ 20,000 sobre el sueldo básico. Empleados de comercio requiere 24% en abril-junio y apertura de paritarias con frecuencia trimestral. La UOM obtuvo 45% en tres etapas y su revisión en noviembre. “La bancaria” logró 60% incluido los adicionales, con revisiones en los meses de octubre y noviembre. Los estatales acordaron en mayo un aumento salarial o un incremento adicional del 10% a la paritaria 2021, con lo cual el aumento anualizado se ubica en 80.4%. Este guarismo es la escala previa a las negociación colectiva de 2022.

    Para decirlo en términos corrientes, el acuerdo con el FMI no está condicionando la política económica del Gobierno. Sigue la asistencia del gasto público, y aunque las reservas no crecen, tampoco pasa nada. El financiamiento monetario neto al Tesoro creció en abril-mayo, y el tipo de cambio nominal y la tasa de interés siguen corriendo detrás de la inflación y no delante.

    El Gobierno no juramentó el acuerdo con las metas pactadas hace dos meses. Así el PBI podría crecer 4%/5%. El FMI no será severo con los incumplimientos para evitar que la Argentina se hunda en postergaciones de pago. Las brechas cambiarias no se escapan, el Tesoro puede colocar suficiente deuda a fin de refinanciar los vencimientos de deuda y evitar que se desborde la meta de 1% del PBI de financiamiento monetario autorizado para el fisco, más la monetización de los DEGs.

    ES NECESARIO CONTEXTUALIZAR

    Se trata de una trama mundial de muy alta inflación y guerra en Europa, 2022 es un año de mayor nominalidad, alta incertidumbre y mayor complejidad macroeconómica en todas partes del mundo. En el planeta, el nivel de actividad tiende a debilitarse en los meses postreros y un ambiente de pesimismo impera por doquier. ¡Coraje!

     

    Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

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