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jueves, 6 octubre, 2022
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    Dudas y entretelones de la rápida liberación de Willy Ríos

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    Yo les juro que no tuve nada que ver con lo que le pasó a la chica, ni le conocía…”, fueron las primeras palabras de Hugo Dante “Willy” Ríos (31) antes de quebrarse en llanto frente a los integrantes del Tribunal Penal Uno, quienes el martes pasado decidieron concederle la excarcelación extraordinaria.
    Si bien durante el reciente juicio por el crimen de la estudiante Silvia Andrea González (15) el muchacho se abstuvo de declarar por recomendación de sus abogados, la semana pasada tuvo una audiencia con los magistrados y durante más de dos horas contó su versión de los hechos.
    Desestimó las acusaciones en su contra, se mostró muy mal anímicamente y dijo sentirse víctima de un complot macabro que desde un primer momento buscó perjudicar y desacreditar la carrera política de su padre.
    Días antes, la defensa de Willy Ríos había elevado un pedido de excarcelación extraordinaria basado en que aún no se encuentra firme la sentencia a 18 años de prisión dictada el 5 de diciembre pasado por el Tribunal Penal, órgano que lo consideró coautor de los delitos de “privación ilegítima de la libertad y acceso carnal abusivo calificado”.
    Dicha solicitud se apoyó en cuestiones de salud y la buena conducta que exhibió el joven durante los años que permaneció en libertad como imputado en la causa.
    Asimismo, tal como explicitó él mismo ante los jueces, sus días en la Unidad Penal II eran un verdadero calvario por el temor a represalias, ya que otros reos lo tenían “marcado” por el delito de violación a una menor que se le imputó durante el juicio.
    Fuentes del caso confiaron que prácticamente no abandonó su celda durante los 18 días que permaneció en la cárcel de Oberá.
    En principio fue ubicado en el Módulo A para condenados y a los pocos días solicitó el cambio al Módulo B para internos en fase se confianza, donde creyó que sería mejor tratado, lo que no fue así y a las pocas horas volvió a pedir su reubicación.
    Ese clima tenso, sumado a su miedo y la inminencia de las fiestas de fin de año conformaron un cóctel que incidió en su estado de ánimo, al punto que el psiquiatra y el médico de la Unidad Penal II elevaron un informe al Tribunal recomendando su traslado a una clínica privada para su mejor tratamiento. La prescripción de psicofármacos fue uno de los aspectos a tener en cuenta.
    Todos estos aspectos, además del pedido de la defensa, llevaron a los jueces a resolver a favor de la excarcelación extraordinaria, a pesar de la oposición que expresó la fiscal. De los tres integrantes del Tribunal que resolvieron la cuestión, sólo José Pablo Rivero integró y presidió el cuerpo que el 5 de diciembre pasado dictó la sentencia a 18 años de prisión.

    Excarcelado dos veces
    En consecuencia, la pronta liberación del hijo del intendente de la localidad de Campo Viera, Juan Carlos Ríos, sorprendió hasta a sus más íntimos, para quienes la mejor de las hipótesis era lograr su traslado desde la cárcel a una clínica psiquiátrica privada.
    Incluso, en las horas previas sus familiares daban como un hecho que Willy pasaría las fiestas de fin año en el mismo centro asistencial que lo albergó entre 2003 y 2008 como imputado en la causa por el homicidio de Silvia Andrea, cuyo cadáver fue hallado el 18 de octubre del 2001.
    En diciembre del 2003 se realizó el primer juicio y una testigo lo involucró con el aberrante hecho. Inmediatamente fue detenido, pero nunca pisó la cárcel, sino que durante los cinco años permaneció recluido en la citada institución psiquiátrica.
    En dicho lapso, según las constancias médicas, el muchacho sufrió un preinfarto y le realizaron un trasplante de córneas. El deterioro de su salud física y mental, además de su presunta inocencia, lo llevó a realizar una huelga de hambre que el 30 de diciembre del 2008 apuró la decisión judicial de liberarlo.
    Es así que hace seis años el hijo del alcalde viereño fue beneficiado con una primera excarcelación extraordinaria y recuperó la libertad tras cumplimentar una caución real de 50 mil pesos.
    En aquella oportunidad, la defensa de Ríos destacó que la medida sentó un precedente en la provincia de Misiones, ya que fue la primera vez que se aplicó la caución real a un delito como el homicidio calificado en base a Tratados Internacionales, fallos de la Corte Suprema de Justicia y la Cámara Nacional de Casación Penal.
    Por ello, el 4 de noviembre pasado llegó al segundo juicio acusado de los delitos de “privación ilegítima de la libertad, acceso carnal abusivo calificado y homicidio calificado”.
    A entender del Tribunal, en el desarrollo del debate oral y público se hallaron pruebas para sentenciarlo por los primeros dos cargos y absolverlo del asesinato de la estudiante. Inmediatamente su defensa anunció que apelaría la condena a 18 años de prisión. Luego presentaron su historia clínica y solicitaron su internación para preservar su salud nerviosa, ya que la primera vez que estuvo recluido (2003/08) sufrió problemas cardíacos, perdió la vista y fue necesario un trasplante de córneas, detallaron.

    “Los jueces entendieron en que no hay riesgo de fuga”Oberá. Al recibir toda la documentación, el martes pasado el Tribunal solicitó el traslado de Willy Ríos a la sede judicial, donde lo entrevistaron durante más de dos horas y posteriormente ordenaron su inmediata liberación bajo caución juratoria, es decir que no tuvo que abonar fianza como ocurrió en 2008.
    Ahora deberá presentarse cada 15 días en el juzgado y no podrá salir de la jurisdicción sin la respectiva autorización. Fijó domicilio en la casa de sus padres, en la localidad de Campo Viera.
    Ramón Fassa, uno de sus abogados, destacó que a lo largo de estos años su cliente mostró buena conducta y colaboró con el proceso, ya sea estando detenido o en libertad. “Los jueces entendieron que no hay riesgo de que se dé a la fuga. Hay que recordar que afrontamos el juicio con la carátula más grave, que era privación ilegítima de la libertad, acceso carnal abusivo calificado y homicidio calificado, y tampoco nunca entorpeció el proceso”, remarcó el letrado.
    Si bien la condena del Tribunal lo absolvió del delito de homicidio, para Fassa “es una barbaridad la sentencia y los fundamentos parece que son de otro juicio. Por ejemplo, se tuvo en cuenta el testimonio de Carolina Morel, cuyos informes psiquiátricos indican que es una mitómana y lo involucró a Willy Ríos. Pero confiamos en obtener una resolución favorable en casación”.
    Para el Tribunal la defensa de Ríos no pudo demostrar que el día de la desaparición de la víctima -11 de octubre del 2001- el muchacho asistió a su trabajo y al colegio. La testigo Norma Beatriz Ríos, en tanto, declaró que esa tarde lo vio ingresar a un bar junto con Silvia Andrea y las hermanas Fabiana y Marina Cantero. Más tarde salieron las hermanas y Ríos, quien regresó por la noche en compañía de Marciano Benítez y entre ambos subieron a la víctima en un auto.
    Por otra parte, según declaró Mirta Núñez, en 2001 profesora de Willy Ríos, la hermana mayor de éste le pidió por favor que diga que el día de la desaparición de Silvia Andrea fue al colegio. “No puedo porque sé que ese día no fue al colegio”, le respondió.
    Además de Willy Ríos, sentenciado a 18 años de prisión, también fueron condenados Marciano Benítez (52) y Fabiana Cantero (32). Benítez a prisión perpetua por “privación ilegítima de la libertad, acceso carnal abusivo calificado y homicidio calificado”. Benítez ya estuvo preso ocho años por el mismo caso. Cantero por “privación ilegítima de la libertad” fue sentenciada a tres años de prisión.

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