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lunes, 27 septiembre, 2021
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    Estados Unidos le donará más vacunas a la Argentina

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    Fuentes del gobierno de Joe Biden deslizaron que se está preparando el anuncio de una nueva donación de vacunas a países de todo el mundo y eso incluirá a la Argentina. Nadie sabe exactamente qué cantidad ni de qué vacunas, aunque la especulación es que será una mezcla de los distintos laboratorios. En principio, a la Argentina podrían venir más vacunas de Moderna y dosis de Pfizer. En ambos casos, se podrán usar como segunda dosis de la Sputnik V dado que la combinación de esas vacunas con la rusa ya se evaluó en varios países.

    La política de las donaciones se está imponiendo en Washington por varias razones:

    • La principal, es que los epidemiólogos de Estados Unidos sostienen que no se terminará la pandemia ni se normalizará la economía si la vacunación no tiene alcance global. Esto se verifica con la variante Delta que está afectando fundamentalmente a los no vacunados. Sin embargo, el peligro mayor es que en cualquier país –con un bajo porcentaje de vacunación– aparezca una variante que sea resistente a las vacunas. Como ocurrió con Delta, tarde o temprano esas variantes llegan a Estados Unidos y pueden producir una nueva catástrofe humanitaria y económica internacional. Las empresas norteamericanas –y en verdad las de todo el mundo– necesitan que las cosas vuelvan a la normalidad.
    • *Por supuesto que en las donaciones hay razones geopolíticas. China y Rusia avanzaron de forma notable con la provisión de vacunas a decenas y decenas de países. Fueron, además, estableciendo relaciones que exceden los contratos de los laboratorios. Durante la gestión de Donald Trump, Estados Unidos careció de liderazgo en la pandemia y ahora trata de recuperarlo usando, entre otras estrategias, la donación de vacunas. Entre risas, en el Departamento de Estado ironizan: “te vamos a dar estas dosis, pero no te exigimos que votes contra Venezuela”.
    • *Hay una tercera cuestión de importancia. En Estados Unidos empezó a caer la vacunación porque hay una franja de la población que se resiste a ser inoculada. Eso deriva en una cierta abundancia y sobrantes de vacunas, de manera que –a diferencia de 2020– ya no se le ponen obstáculos a los laboratorios para que manden a otros países, sino que se incentiva la exportación y, además, con el viejo truco de donar de entrada algunos millones de dosis.

    En la donación anterior, las cosas se desarrollaron relativamente rápido. Después de largos diálogos con el embajador argentino Jorge Argüello, que fue citado varias veces al Departamento de Estado, finalmente hubo un anuncio discreto en Washington y en Buenos Aires: al mismo tiempo Aerolíneas Argentinas mandó dos aviones a Memphis y en muy poco tiempo llegaron a Ezeiza 3.500.000 dosis de Moderna. Es posible que esta vez el esquema sea similar: el anuncio se está preparando y podría producirse antes de mitad de mes. A diferencia de la primera donación, que fue más trabajosa, en la actualidad ya hay dos laboratorios –Pfizer y Moderna–, cuyas vacunas están aprobadas y también se acordaron en los respectivos contratos cuáles son las garantías frente a eventuales juicios contra los laboratorios.

    Las dos vacunas norteamericanas se aplican a adolescentes y desde este viernes la de Moderna también como segunda dosis de Sputnik V. En principio, la estrategia diseñada por el Ministerio de Salud de la Nación es que las vacunas de Moderna disponibles se apliquen a los adolescentes con enfermedades previas, postergando al resto de los chicos de 12 a 17 años. Mientras tanto, las dosis restantes de Moderna, más de 1.700.000, se destinarán a completar la vacunación de los que están esperando Sputnik V.  Pero si viene una nueva donación norteamericana y, además, en septiembre llegan las primeras partidas de Pfizer, se abordará la aplicación a los adolescentes sin riesgos de salud. Es público y notorio que los chicos contagian y además los adolescentes circulan mucho, contactando a sus amigos, pero también a padres y abuelos. Tienen el agregado entre los 12 y los 17 años que se nueven solos -no como los más chicos- y suelen utilizar el transporte público.

    Las disponibilidades para completar la vacunación de Sputnik V entonces serían:

    • 1.700.000 dosis de Moderna, que quedarían de la primera donación.
    • Las dosis que vengan en esta segunda donación.
    • 3.500.000 dosis de Oxford/AstraZeneca que llegarán durante agosto. La sustancia activa se fabricó en Argentina en el laboratorio mAbxience, del Grupo Insud, y se terminaron en Albuquerque, Estados Unidos.
    • Un millón de dosis que vendrían este fin de semana desde Moscú en un vuelo que prepara Aerolíneas Argentinas. Pero, además, ayer el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) anunció que normalizará los envíos.
    • Más de un millón de dosis de Sputnik V, segundo componente, terminadas por el Laboratorio Richmond. El control de calidad de esas vacunas sería aprobado el lunes o martes por el Instituto Gamaleya. Richmond y el RDIF ya dijeron que en agosto se dispondrá de tres millones de dosis terminadas en el país.
    • Finalmente, llegan ocho millones de dosis de Sinopharm. La vacuna china no está autorizada para la combinación todavía, pero en pocos días más se completarán las estudios. En el caso de Sinopharm, los anticuerpos tardan en verificarse y por eso todavía la respuesta a la combinación fue considerada insuficiente en los estudios hechos por la Nación, la Provincia de Buenos Aires y CABA, junto a la Unidad Covid del Ministerio de Ciencia y Tecnología y el Conicet.

    Todo hace presagiar que entre las donaciones, las vacunas que llegan en aviones y las de terminación en el país, no sólo se podrá cerrar la brecha de los que esperan la Sputnik 2, sino reducir el plazo entre las dos dosis. El objetivo, señalado por la Comisión Nacional de Inmunizaciones, es que la segunda dosis de Sputnik y Sinopharm se aplique a los dos meses de la primera.

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