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martes, 18 enero, 2022
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    La carne es débil a la especulación política

    Según datos del mercado, el kilo vivo del ternero pasó de 240 a 280 pesos esta semana, tras 4 meses sin subas. También se redujo la oferta mayorista.

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    Luego de cuatro meses sin subas y hasta algunas bajas módicas pero sostenidas, el precio de la carne mayorista, el ganado en pie en el mercado de Hacienda de Liniers, tuvo subas que se explican en un 90 por ciento por especulación política post elecciones y un 10 por ciento en cuestiones estacionales. En este contexto, la secretaría de Comercio Interior empezó a mirar del cerca el tema para evitar que los aumentos, de en torno el 15 por ciento, no se trasladen a las góndolas en la etapa más álgida del consumo hogareño de un producto típico de la mesa de los argentinos.

    Según detalles de la operatoria de diferentes proveedores y tenedores de ganado, ha habido curiosidades poco habituales luego de las legislativas del domingo en las que Cambiemos obtuvo un triunfo importante a nivel nacional. Algunos datos: el ternero de 180 kilos, uno de los más consumidos, modificó el precio del kilo, que pasó de 240 pesos a 280 pesos en dos o tres días. Para los operadores del mercado, los movimientos son típicos de la especulación en tiempos de campaña y post elecciones.

    Es que esa hacienda había pasado cuatro meses sin alzas, por lo cual se estima que precisaba recomponer, pero no a esos niveles. De hecho, entre julio y octubre de este año, el precio de la hacienda no subió o bien bajó un poco, y lo mismo ocurrió en las góndolas, situación que se observa no sólo en las cifras del INDEC sino también en las del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA).

    Ahora bien, lo que sí pasó es que en esos meses la inflación subió algo más de 10 puntos en su conjunto. Ergo, la actualización de precios que se hizo días antes y sobre todo después de los comicios, responde más a la especulación a la espera de mejores valores que a una recomposición de ganancia. Un dato extra que fomenta la idea de especulación: el precio del cerdo y pollo vivo ya venían subiendo acompañando la inflación, mientras que la carne venía sin hacerlo o a la baja, y de repente pegó el salto antes mencionado.

     

    El otro factor que hay que observar es el volumen de la oferta. En general, en el mercado de Liniers hay remates los martes, miércoles y viernes. El martes posterior a las elecciones, entraron a razón de 4800 animales, cuando la normalidad indica que ingresan unos 8500 diarios. En este punto, los productores aclaran, por caso, que también afectó la cuestión estacional: uno de los temas es que en primavera los campos tienen más pasto y los productores prefieren dejar los animales engordando antes que venderlos.

    En paralelo, como aumentó mucho el precio de los terneros, para que los feed lot tengas rindes buenos y sostengan la rentabilidad, debían subir el precio del ganado gordo. Hay un último ítem a mirar, que es que, a raíz de la mayor demanda de exportación de algunos mercados como Israel, también se redujo el nivel de oferta.

    En este escenario, fuentes del Gobierno aseguran que la interlocución para seguir el asunto es entre Comercio Interior, Desarrollo Productivo y Agricultura. Por el momento, no está confirmado que haya medidas pero si garantizan en el Ejecutivo que no habrá ninguna autorización a aumentos injustificados en productos cárnicos. La situación, naturalmente, se torna más compleja porque ya en este período del año se registran los mayores consumos por la proximidad de las fiestas de fin de año, y los precios tienen una tendencia histórica al alza.

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