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lunes, 26 septiembre, 2022
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    La herencia que dejó la pandemia

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    La política fiscal se ve desafiada en un 2022 con menor crecimiento económico que el año pasado, mayor inflación y necesidad de recursos para atender las consecuencias de la crisis económica post-pandemia. El diagnóstico fue trazado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en su Panorama Fiscal de la región 2022. El organismo puso en énfasis en el diseño de una política fiscal que fortalezca la recaudación y la progresividad de la estructura tributaria y oriente estratégicamente el gasto público para convertirlo en instrumento de desarrollo.

    Durante la presentación del informe, el secretario ejecutivo interino de la Cepal, Mario Cimoli, fue determinante: “Todos están de acuerdo en que la política fiscal va a jugar un papel decisivo y quizás la política de tasas no es suficiente, se pueden usar otros instrumentos. Hay que revisar los gastos tributarios, el tema de la evasión y la elusión fiscal, entre otros. La crisis apremia a intervenir, y la política fiscal debe intervenir”, declaró.

    Tendencias fiscales

    Entre las principales tendencias fiscales observadas en la región durante 2021 destaca el fuerte aumento de los ingresos públicos, en concordancia con la reactivación de la actividad económica, y el retiro progresivo del impulso fiscal. “Aunque el nivel del gasto público se redujo, se mantuvo por encima de los niveles observados antes del inicio de la pandemia. Esta combinación de mayores ingresos y menor gasto permitió la reducción de los déficit fiscales”, afirma el informe.

    En el caso del resultado primario, el déficit promedio representó un 1,7 por ciento del PIB frente al 4,2 por ciento del PIB en 2020 que Cepal atribuye al repunte del ingreso total y la contracción del gasto público “debido al retiro proyectado de gran parte de los programas extraordinarios de asistencia a la población y la economía, en especial de los programas de transferencias monetarias directas”.

    A nivel país, los mayores déficit globales de 2021 se registraron en Chile y Colombia, donde representaron un 7,7 por ciento del PIB y un 7,1 por ciento del PIB, respectivamente. Los siguen Panamá, con un déficit global equivalente a un 6,3 por ciento del PIB, y la Argentina, el Brasil, Costa Rica, El Salvador y Honduras, con uno que representa entre un 4 por ciento y un 5 por ciento del PIB.

    Por su parte, la deuda pública bruta se redujo de forma moderada, y su nivel sigue siendo superior a los valores observados en los 20 años anteriores a la pandemia. En el informe, la Cepal señaló que en 2021 la deuda pública de los gobiernos centrales de la región tuvo una reducción relevante como proporción del Producto Interno Bruto  (PIB), porque pasó de un promedio del 56,5 por ciento del PIB en 2020 a un 53,7 por ciento del PIB en 2021. El organismo atribuye la mejora a la recuperación de la actividad económica – en la dinámica de 2021 incidió en gran medida el dinamismo del PIB nominal de algunos países-.

    Para Argentina, aclara particularmente que la reducción de la deuda pública “se debió al rápido crecimiento del PIB nominal en un contexto inflacionario, crecimiento que compensó el aumento del saldo y las variaciones del tipo de cambio”. A pesar de la caída, el país se encuentra entre los tres países que encabezan el ranking de 2021 de la deuda pública bruta del gobierno central más alta de América Latina. Primero se encuentra Brasil con 80.3 por ciento de deuda con respecto al PIB, le sigue Argentina con 79,9 por ciento y finalmente Costa Rica con 68,3 por ciento de deuda pública sobre PIB. Más abajo pero encima del promedio latinoamericano se encuentran Panamá, Colombia, El Salvador, Uruguay, Honduras y Ecuador.

    Uno de los principales motivos de la posición Argentina en el ranking es la deuda pública denominada en moneda extranjera – que se compone en el caso de Argentina mayormente por el préstamo que tomó Mauricio Macri con el FMI-, que empeoró en 2021 dada la depreciación del tipo de cambio. “Resaltan los casos de la Argentina, el Ecuador, Panamá, el Paraguay y la República Dominicana, donde la deuda denominada en moneda extranjera, sobre todo en dólares, representa más del 70 por ciento de la deuda total”, explica el informe.

    Párrafo aparte merece el análisis de los marcos fiscales aplicados a la actividad petrolera y la minería en países productores de la región. “El alza de los precios internacionales en el contexto actual subraya la relevancia de contar con marcos fiscales que permitan a los países recaudar una proporción justa de la renta económica proveniente de las actividades extractivas de bienes que pertenecen a la nación”, asegura la Cepal.

    Desafío 2022

    “En 2022 se enfrentan retos importantes en lo que atañe a la política fiscal de la región. La mayor desaceleración del crecimiento debilitaría la recaudación tributaria, que en 2021 había desempeñado un papel central en la reducción del déficit fiscal, mientras que la aceleración de la inflación ha llevado a los bancos centrales a un manejo más restrictivo de la política monetaria, lo que podría tener un impacto negativo de la dinámica del crecimiento”, describe la Cepal

    “A su vez, el aumento de precios ejercería presión para que los países tomaran medidas que tuvieran impacto en las finanzas públicas, como otorgar subsidios y desgravar productos básicos y combustibles para limitar la erosión del poder adquisitivo de los hogares, especialmente de los más vulnerables. Adicionalmente, riesgos financieros como posibles rebajas de las calificaciones crediticias y depreciaciones de las monedas locales implican mayores costos de financiamiento y servicio de la deuda soberana”, continúa.

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