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jueves, 30 mayo, 2024
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    La jubilación mínima se reducirá 34% si el gobierno suspende el pago del bono

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    Caída la ley ómnibus en el Congreso, el esquema de actualización de los haberes previsionales seguirá siendo por la fórmula trimestral jubilatoria que rigió durante el gobierno de Alberto Fernández. Para marzo otorgaría un aumento de 29,8 por ciento, ante una inflación que habría acumulado un 60,1 por ciento estimado entre enero y marzo del 2024. El Gobierno aún no confirmó si pagará un bono como viene haciéndolo hasta ahora. De no hacerlo, los y las jubiladas de la mínima terminarían por cobrar 34 por ciento menos que en febrero.

    “La preocupación principal reside en la continuidad o no del bono y en el eventual monto a futuro”,  asegura un informe realizado por el Centro de Economía Política (CEPA) sobre la movilidad jubilatoria, “si se suspendiera el pago del bono, ello sería una reducción nominal del haber mínimo del 34 por ciento, lo cual sumado a la fuerte aceleración inflacionaria que se espera, llevaría las y los de jubilados a una situación crítica. En términos de gasto previsional, de eliminarse el bono, ello implicaría un ahorro del 17 por ciento del gasto en dicho rubro”.

    La Ley de Movilidad Previsional que determina los ajustes de los haberes, establece un porcentaje de incremento trimestral, determinado por la variación de un índice que surge de sumar 50 por ciento del aumento trimestral de la recaudación de la Anses por beneficiario y 50 por ciento de la variación de los salarios. Para este último ítem, se toma el mayor valor entre el Ripte (Remuneración Imponible para el Trabajador Estable) y el índice general de salarios del Indec.

    De acuerdo al Centro de Estudios, la décimo segunda medición de la actualización jubilatoria derivada de la ley de movilidad aprobada en 2020, que sería aplicable desde marzo 2024, representaría una suba del 29,8 por ciento, cifra que está apenas por encima del 20,4 por ciento de enero y que, según las estimaciones, quedará ampliamente rezagada respecto de la cifra que se espera para el periodo enero/marzo 2024, que sería del 60,1 por ciento en el trimestre. La jubilación mínima, sin bono, quedaría en 137.203,8 pesos a partir de marzo, suma que ya en enero no alcanza para cubrir la canasta básica total para que una persona no sea considerada pobre (193.147 pesos).

    Los haberes no serían los únicos que tendrían esa variación en marzo. En la actualidad, la fórmula se aplica para el ajuste también de pensiones, asignaciones familiares y otros beneficios sociales gestionados a través de la Anses, tales como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Asignación por Embarazo. De acuerdo a los cálculos del CEPA, la PUAM alcanzaría 109.758 pesos y la AUH 26.801 pesos para marzo.

    El documento repasa que durante la gestión anterior del Frente de Todos se tomó la decisión de otorgar bonos para compensar la pérdida de las jubilaciones ante la inflación. La administración de Milei decidió prolongar durante  enero y febrero 2024 el pago del bono pero congelando el monto en 55.000 pesos, monto que desde el CEPA consideran que  debería haber sido de casi 100.000 pesos “para acompañar la variación de precios de enero y febrero”. La preocupación por la continuidad del otorgamiento del bono radica en que, entre los rubros que configuran el ajuste fiscal planificado por el gobierno, se encuentran 0,4 puntos sobre PBI correspondiente a jubilaciones.

    Finalmente, el CEPA se encargó de analizar la propuesta (caída) de reforma de la movilidad en la Ley Ómnibus, que implicaba impulsar una actualización de la fórmula de movilidad jubilatoria desde abril 2024, con la inflación disponible a esa fecha (febrero 2024) en tanto que se mantenía la aplicación en marzo 2024 de la actualización con la movilidad vigente actual.

    “¿Qué conclusiones derivan de ese análisis? La primera, y más general, es que los jubilados, si bien no perderían con la inflación, tampoco pueden aspirar a ganarle a la misma. No pueden ganarle sencillamente porque acompañarían la dinámica de precios. Pero, además ¿Dónde se congela la jubilación para que, de ahí en más, se acompañe la evolución de precios? ¿Es razonable ese nivel de jubilaciones reales? Ese punto de empalme no incluía la inflación de enero y eso significaba una brutal caída de los ingresos reales”, plantea el documento.

    Fuente: Pagina 12

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