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viernes, 9 diciembre, 2022
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    La obsesión de Paolo Rocca contra la relación comercial con China

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    Mientras en Indonesia el Presidente Alberto Fernández jerarquizó el encuentro bilateral con su par chino Xi Jinping a punto tal de agendarlo como su única actividad del día tras sufrir una descompensación que lo obligó a estar seis horas en un hospital de la isla; desde el otro lado del mundo, en un escenario del salón principal de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, Paolo Rocca el dueño de Techint marcó su contrapunto con el gobierno criticando fuertemente la relación comercial con China.

    “Hay un proceso de primarización de la economía en determinados países de América Latina que está guiado por las características de la economía China, ávida de materia prima y ambiciosa en conquistar mercados para sus productos industriales”, apuntó el dueño de Techint en la apertura de la conferencia de la Fundación Observatorio Pyme que él apadrina. Tal como lo hace en la mayoría de sus apariciones públicas, Rocca esquivó referencias hacia la coyuntura local, pero no pudo dejar de lado la crítica hacia una obsesión que acarrea desde hace años: la relación comercial entre Argentina y China.

    La obsesión tiene un interés particular, que conlleva sugerencias de proteccionismo para su negocio en un momento particular de construcción de gasoductos para disminuir importaciones  y comenzar a exportar energía. Aunque en los últimos años Rocca tuvo diferentes batallas con los chinos, la más emblemática fue por la construcción de caños para la instalación de gasoductos en Córdoba en 2016. La provincia intentó comprar caños chinos a un precio más competitivo que el que ofrecía Techint y esto generó que salga a pedir por él la diputada Elisa Carrió: “Ustedes saben que yo aborrezco a Rocca, pero los chinos”, confesó.

    Ante una sala llena con alrededor de 500 empresarios, y bajo la escucha atenta de Jaime Campos de la Asociación Empresaria Argentina y Cristiano Rattazzi  de Fiat, Rocca habló del cambio mundial “traumático” que dejó la pandemia. “Hay un cambio en el equilibrio político sustancial. El principal actor de este proceso de transformación es China, que representa el 28 por ciento de la producción industrial global y tuvo un crecimiento extraordinario en el comercio mundial”, enfatizó, “con un impacto nada neutral en las sociedades occidentales y en la clase media”.

    De acuerdo a Rocca, “la región tiene que aprovechar la oportunidad para rediseñar la cadena de valor en países que pueden dar dependencia, solidez, en una cadena de valor occidental” y dejó un mensaje para las 40.000 pymes proveedoras del grupo: “Les preguntamos cuáles son las cadenas sobre las cuáles se apoyan y vemos cómo podemos contribuir con reorganizar esta cadena”

    Rocca estaba también respondiéndole al embajador argentino en Estados Unidos Jorge Argüello, que minutos antes participó en la charla inaugural del cumpleaños número 25 de la FOP. A través de un video grabado desde Indonesia, donde está acompañando al presidente Alberto Fernández en la cumbre del G20, indicó que no hay dudas de que hay un mundo bipolar, conformado por Estados Unidos y China, cuya competencia “refuerza la disputa por los bienes estratégicos y escasos. Es lo que llamamos la transición hegemónica entre Washington y Beijing”, describió y aseguró que la Argentina “debe moverse con sumo cuidado en sus relaciones económicas, porque ambas tienen una presencia importante en América Latina. Creo que es un falso dilema el de elegir entre alguna de las dos potencias, tenemos que multiplicar vínculos, no reemplazarlos”, indicó.

    A pesar de reducir al máximo en el debate de coyuntura, los casi treinta minutos de exposición dejaron un titular: “La Argentina no es Venezuela, ni Cuba, ni Nicaragua. En algún momento va a volver a una normalización de la economía”. aseguró.

    La pelea por el 5g

    “Tenemos que tener un 5g que no dependa de China, porque los países deben tomar decisiones tecnológicas que no lo expongan a la vulnerabilidad de depender de un país”, aseguró. De esta manera, uno de los empresarios más poderosos del país se metió en la disputa que arrastran desde hace Estados Unidos y China por la tecnología de telefonía celular 5G, cuyo desarrollo fue liderado por la empresa china Huawei, que permite conectar más rápido más dispositivos en comparación con el actual 4G.

    Tanto Donald Trump como Joe Biden se encargaron de criticar a Huawei por falta de seguridad en los datos y equipos, aunque la herida de fondo es que se trata de un negocio en el que no hay empresas norteamericanas con soluciones integrales, como las que proveen Huawei, ZTE, la finlandesa Nokia o la sueca Ericsson.

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