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domingo, 19 septiembre, 2021
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    Luego de la derrota en las PASO, el Gobierno envía el proyecto de Presupuesto

    Se enviará mañana a Diputados. El oficialismo debate sobre qué política impulsar en los próximos meses para revertir el resultado electoral. Por ahora, no se anticipan giros en el texto.

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    Atravesado por los debates que abrió la derrota en las PASO dentro del oficialismo, el Gobierno se prepara para enviar mañana el proyecto de ley de Presupuesto 2022 al Congreso. Pese a las distintas lecturas sobre las causas del resultado electoral y sobre cómo intentar revertirlo en noviembre, en principio las fuentes oficiales afirman que el golpe del domingo no disparó cambios sustanciales en las pautas trazadas en el texto elaborado por Martín Guzmán y su equipo. Y desde la Casa Rosada aseguran que la intención del Ejecutivo para sus próximos pasos es profundizar el rumbo para prolongar la recuperación de la actividad económica, aunque a un ritmo mayor para que impacte en los castigados bolsillos populares.

    Lo cierto es que en los despachos del Gabinete económico predomina el hermetismo. Se limitan a afirmar que el proyecto, tal como está estipulado por los plazos legales, ingresará este miércoles a la Cámara de Diputados, con un paso previo por la Secretaría de Legal y Técnica. Aún no está definido si el ministro de Economía presentará los lineamientos en el Congreso ese día o cómo se hará público el ejercicio 2022. Según fuentes oficiales, Guzmán trabajó durante el fin de semana con el Gabinete económico y con su equipo de Economía en el Presupuesto, y por estas horas afina los últimos detalles.

    El proyecto concita gran atención. Más allá del mayor o menor nivel de cumplimiento posterior de sus pautas, sus proyecciones y lineamientos funcionarán como indicios claves de lo que se propone en materia económica el Gobierno para lo que resta de 2021 (y, por ende, de acá a las generales) y para el año que viene.

    En principio, la pauta elaborada por Guzmán tenía como ejes la focalización de las políticas expansivas en la inversión en obra pública y vivienda, junto con la apuesta gubernamental por avanzar en un esquema de transformación de la asistencia social en programas de empleo. Siempre en una línea que ubica la política fiscal en un estrecho desfiladero que combina la necesidad de estimular la reactivación económica y la recuperación de los ingresos con el objetivo de reducir de forma gradual el déficit.

    Con la negociación con el FMI y la estabilidad cambiaria como grandes trasfondos, la estrategia de prudencia monetaria también plantea la meta de continuar el próximo año con el reemplazo progresivo del financiamiento del Banco Central por las colocaciones de deuda en pesos.

    En líneas generales, la mayoría de estos ejes son compartidos por las principales patas del Frente de Todos. Y el grueso de los debates pasa más por una cuestión de velocidades e intensidades. Y de interpretaciones. Más aún después de que buena parte de los campamentos del oficialismo leyera como una de las principales causas de la dura derrota en las PASO el escaso impacto del rebote de la actividad económica desde el pozo de 2020 en las condiciones de vida de la población con ingresos reales que no alcanzaron a recuperar ni un punto de los 20 de caída que dejó el macrismo. Para confrontar dos modelos en las urnas, lo primero es que las diferencias entre uno y otro “se noten en la diaria” con nitidez, le dijo un funcionario a este diario.

    Salario mínimo

    Así, algunos sectores comenzaron a empujar internamente por una política de ingresos más decidida en los próximos meses y por una aceleración del gasto, que de a poco ya había comenzado a subir luego de un primer semestre marcado por la disciplina fiscal.

    En esta línea, la clave pasaría por traccionar desde el Ejecutivo una recomposición salarial mayor que evite un cuarto año consecutivo de pérdida de poder adquisitivo. Allí, la reapertura del salario mínimo vital y móvil (pautada para el 30 de septiembre), al cual también están indexados los programas sociales, aparece como una posta importante.

    Por estas horas, el debate político interno pasa por si la derrota se debió a una excesiva austeridad y, en consecuencia, es necesario acelerar el gasto o si el avance de opciones de derecha impone una agenda de “prudencia”.

    Por lo pronto, el recorte del déficit realizado en la primera parte del año a fuerza de disciplina en el gasto social y de una mejora en los ingresos (a julio el rojo primario acumuló apenas 0,7% del PBI contra una pauta del 4,5% fijada en el Presupuesto de 2021) otorga un margen para expandir sin salirse de la meta, aunque plantea desafíos en cuanto a su financiamiento. ¿El Presupuesto 2022 mantendrá la pauta fiscal de este año o la recortará, en línea con el sobrecumplimiento al que se encaminaba Guzmán en los hechos?

    En el mercado, que celebró ayer con subas en las acciones y los bonos argentinos, se entusiasman con el escaso margen de maniobra que le atribuyen al Gobierno. Lo explicitó un reporte de Anker Latinoamérica, la consultora de Luis “Toto” Caputo: “Una radicalización económica implicaría un endurecimiento del cepo, una política monetaria más laxa vía un cambio en la Carta Orgánica del BCRA y/o una ruptura con el Fondo. De elegir ese camino, el pase de factura del mercado sería inmediato, dando lugar a una nueva crisis financiera y cambiaria. Es por ello que mantenemos nuestro escenario base de que, más allá del discurso político, no habrá radicalización económica, salto discreto en el dólar ni se romperá con el FMI. Creemos que, en el intento de revertir el resultado de las elecciones, el Gobierno acelerará el gasto en los próximos dos meses con el objetivo de poner más plata en el bolsillo de la gente, pero siempre dentro de los límites que impone la restricción financiera”.

    Por lo pronto, la Casa Rosada ratificó al Gabinete y Alberto Fernández sentó ayer en la primera fila del acto de lanzamiento del proyecto de ley de Compre Argentino a Santiago Cafiero y a Guzmán, dos de los principales apuntados por las críticas internas. Entretanto, continuará con la agenda de anuncio que ya estaba establecida: a esa iniciativa, con la que el Gobierno espera que se generen 30.000 puestos de trabajo, se sumará el proyecto de ley de promoción de inversiones petroleras que dará beneficios fiscales y cambiarios a las firmas del sector que incrementen su producción. Además, hoy el Presidente visitará la fábrica de envases de la empresa estadounidense Ball en Burzaco, que anunciará una inversión por u$s60 millones.

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