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martes, 24 mayo, 2022
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    Macri se prepara para un “segundo tiempo” con mayor ajuste

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    El expresidente Mauricio Macri olió el viento y le llegó el aroma de los conflictos en el oficialismo. Y esa fragancia le resultó agradable. Acto seguido, comenzó a cambiar su comportamiento hacia el de alguien que está pensando en volver a presentarse a elecciones, un dato que ya comenzaron a registrar en los equipos de Horacio Rodríguez Larreta y otros eventuales contendientes internos. “Vamos a volver a tomar el poder en 2023”, lanzó. “El segundo tiempo va a ser tan bueno como el segundo tiempo de Boca. Va a ser así de bueno”, se envalentonó sobre un segundo gobierno de Cambiemos y esquivó hablar sobre una posible candidatura suya. La diferencia es que hasta hace poco no se ubicaba decididamente en ese lugar y ahora, todo indica, comenzará a hacerlo. Para algo escribió un libro llamado “Primer tiempo”.

    Macri confirmó que está con tantas ganas de volver a ser presidente que hasta volvió a sacar provecho de los éxitos futbolísticos de Boca Juniors, algo que le sirvió al comienzo de su carrera para llegar a la jefatura de Gobierno. Pero no fue de lo único de lo que habló: durante una serie de entrevistas el expresidente se explayó sobre la coyuntura actual y dio detalles de cómo sería un segundo gobierno suyo: sin gradualismo, con reformas (laborales, previsionales) al hueso y de entrada, y hasta habló de privatizar Aerolíneas Argentinas. Esto último tiene su historia: en la campaña de 2015 prometió que no lo iba a hacer, con lo que cambió su posición histórica. Ahora volvió a las fuentes.

    Segundo tiempo

    Macri proliferó en nuevas promesas sobre cómo sería un segundo gobierno. Hasta ahora, no dijo que será candidato, pero ya asumió el physique du role de uno. “Hoy la experiencia acumulada por mucha gente que ha estado en el Gobierno es totalmente distinta. Hoy en Juntos por el Cambio hay un conocimiento. Estamos entrando en un embudo de la sensatez, no digamos más cosas que no tienen sentido”, aseguró sobre lo preparados que se encuentran para gobernar, después de su mandato (sobre el que, hay que recordar, dijo que era “el mejor equipo de los últimos 50 años”).

    También dejó en claro cómo se imaginaría su retorno, para el que vio que tendría el “apoyo del mundo”. “Después de haber estado sentado en la mesa del G20, de haber sido respetado por todos los países del mundo, tanto que nos dieron semejante apoyo con el préstamo del Fondo que tomamos para pagar deudas del kirchnerismo… Ese lugar que tuvimos lo vamos a recuperar, no vamos a tener créditos de entrada pero sí el apoyo”, se imaginó Macri, como hace seis años imaginaba que iba a recibir una lluvia de inversiones sólo por ser él el que presidía el Gobierno.

    “Vamos a tener que mostrar por adelantado muchísimo más de lo que hicimos en 2015. Esta vez, hay que hacer las cosas el primer día, va a haber trabajo si hay confianza. Hay que hacer reformas hasta que el que nunca apostó piense que va en serio”, remarcó Macri sobre la política de shock que aplicaría en un eventual segundo mandato. Era lo que tenía previsto hacer a partir de 2017, cuando lo interrumpió la realidad.

    “Somos pobres”

    Hubo otros momentos memorables que dejó Macri en las entrevistas que brindó, como cuando aseguró que no hay que contraer más deudas porque “somos pobres”. “Somos todos pobres. No podemos gastar un peso más del que tenemos, no podemos endeudarnos más”, aseguró el presidente que endeudó al país primero con deuda privada y luego con el crédito más grande que dio el FMI, del que llegó a usar 45 mil millones de dólares. Por supuesto, volvió a defender al organismo internacional del que dijo que “no es un conjunto de ogros”.

    Casi como una admisión de esa toma de deuda compulsiva, dijo: “Por suerte, creo que nadie nos va a prestar porque quieren ver de verdad que somos capaces de sostener lo que logramos con el equilibrio fiscal en el 2019”, indicó. Curiosamente, los números de la macroeconomía de 2019 no los desea ningún gobernante: caída del PBI, inflación del 53 por ciento, pobreza por encima del 35 por ciento, desempleo del 10,6 por ciento, reservas del Banco Central en caída y un déficit fiscal negativo del 3,8 por ciento. Es extraño, pero Macri ahora lo recuerda como un año de “equilibrio fiscal”.

    Por último, Macri dejó en claro que su camino es el del ajuste: “No podemos pedir que nos financien nuestros excesos, lo importante es que el número nos dé”. ¿Vuelve el Excell?

    El taxi que vuela

    Otra definición que dejó el ex presidente es que habría que privatizar Aerolíneas Argentinas, además de volver a los despidos masivos de empleados. “Más de 150 mil amigos y parientes que son empleados públicos. ¿Hasta cuándo nos van a seguir robando? ¿Hasta cuándo van a seguir tirando 700 millones de dólares por año en Aerolíneas Argentinas?”, se preguntó Macri. “¿Por qué el resto de los argentinos tenemos que bancar Aerolíneas Argentinas que no las usamos? ¿Qué es un avión comercial? Un taxi que vuela. Entonces por qué no tenemos taxis financiados por el Estado”, se preguntó el ex mandatario.

    Macri nuevamente se olvidó de comentar que el aeropuerto especial para las low cost que generó su gobierno era deficitario y solo lo usaban Flybondi y Jet Smart. En 2019, el costo operativo anual para mantener el Aeropuerto El Palomar fue de 298 millones de pesos.

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