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jueves, 13 junio, 2024
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    Polémicas, insultos y proyectos insólitos: las razones que le pusieron un techo a Javier Milei

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    Una de las grandes incógnitas que había dejado las PASO, con el entonces sorprendente triunfo de Javier Milei con el 30% de los votos, era ese sería el piso o el techo de La Libertad Avanza. Las elecciones generales de este domingo despejaron esa duda al confirmarse que apenas si sumó algunos miles de votos más.

    Concretamente, Milei obtuvo en las PASO 7.352.244 votos mientras que en las generales (a la espera del recuento definitivo) logró 7.884.336. Son algo más de 500.000 sufragios. Completamente opuesto fue lo que ocurrió con Sergio Massa, quien creció casi 14 puntos para no solo ser el candidato más votado, sino que quedó cerca del triunfo definitivo.

    En un gesto de novatos, Milei y su séquito cometieron errores imperdonables. Creyeron que todo lo que decían, sin importar los límites de la racionalidad y hasta los buenos modales, era lo que el electorado esperaba escuchar. Mala lectura. Cuando los micrófonos y las luces se posaron sobre el libertario, sus polémicos dichos y los de sus dirigentes le pasaron factura.

    Los últimos días fueron particularmente caóticos para la campaña de Milei. Mientras su campaña se basó en sus propuestas de la dolarización, la total apertura del mercado, el recorte al gasto público, y algunas reformas laborales con mayor flexibilidad, la agenda se mantuvo en sendas razonables. Pero cuando se empezaron a sumar temas como la libre portación de armas, la posibilidad de vender órganos, o hijos, el escenario se volvió más brumoso.

    En lo económico, Milei alentó el retiro de fondos de los bancos, la no renovación de los depósitos a plazo fijo y fogoneó una devaluación. Su proyecto dolarizador es más factible con salarios depreciados por la suba del dólar y la aceleración de la inflación. Con menor repercusión, habló de “privatizar Vaca Muerta”, usina clave de divisas que el país necesita. Otra polémica: dijo que no le parecía mal que una empresa contamine los ríos.

    Envalentonados por los resultados en las PASO, los liberales parecieron creer que no importaba lo que dijeran porque el electorado ya los había convertido en gobierno. O quizás interpretaron que realmente esas propuestas son las que quieren votar los argentinos. Llegaron entonces los insultos contra el papa Francisco y la amenaza de romper relaciones con el Vaticano. En lineamientos internacionales ya había puesto en duda el vínculo con Brasil y con China, principales socios comerciales del país.

    En el debate, también Milei se había animado a rechazar la cifra de 30.000 desaparecidos durante la dictadura. No desentonaron sus dichos con la elección de su vicepresidenta, Victoria Villarruel, quien tiene familia y vínculos cercanos con militares que participaron de la represión.

    Lila Lemoine

    Lila Lemoine

    Bertie Benegas Lynch sorprendió al considerar posible privatizar el mar, algo que según su visión podría salvar a las ballenas de la extinción.

    La última gran polémica la trajo la candidata a diputada nacional Lilia Lemoine, cuando habló de presentar un proyecto para que los hombres puedan renunciar a la paternidad. “La mujer, cuando se entera que está embarazada, tiene 15 días para notificar al padre y este puede decidir si va a hacerse cargo del hijo o no”, dijo sobre su iniciativa. Y agregó: “No me parece justo que un hombre tenga que hacerse cargo económicamente de una criatura hasta los 18 años cuando no lo quiso tener”. Lo hizo luego de decir que las mujeres tienen el “privilegio de poder matar a sus hijos y renunciar a ser madres”.

    El líder libertario no solo no lo condenó, sino que dijo que si estuviese permitida la venta de hijos las mujeres no abortarían sino que entrarían a ese “mercado” para tener una ganancia.

    Milei ahora se enfrenta a un gran dilema: buscar el voto de quienes despreció e insultó. Durante la campaña disparó con toda clase de epítetos contra Juntos por el Cambio. Calificó a Patricia Bullrich de “montonera asesina” y la acusó de “poner bombas en jardines de infantes”; antes había dedicado toda clase de insultos a Horacio Rodríguez Larreta y también a los radicales; incluso llegó a contar que tenía un muñeco con la cara de Raúl Alfonsín con el que practicaba boxeo.

    Pero ahora propone “barajar y dar de nuevo” y pide el voto de aquellos a quien agredió con dureza. Hasta había dicho la noche de las PASO que mejor si no lo votaban los que no lo habían hecho. No los quería, pero ahora los necesita.

    Fuente: Ámbito

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