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sábado, 25 septiembre, 2021
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    Por un Salario no tan Mínimo

    El objetivo fue expresado por el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, al referirse a la nueva convocatoria del Consejo del Salario.

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    El ministro de Trabajo, Claudio Moroni, aseguró que la reunión del Consejo del Salario prevista para el próximo 30 de septiembre apuntará a cumplir con el objetivo de “lograr una recuperación del poder adquisitivo consistente y continua”. El gobierno convocó a una nueva reunión de actualización del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM), la segunda en el año, con el fin de revisar la proyección del primer encuentro, al resultar rebasada en los hechos la expectativa de inflación para el corriente año.

    El salario mínimo actualmente vigente es de 29.160 pesos. Es el valor que se había fijado originalmente para febrero de 2022, con un aumento acumulado del 35% sobre el valor vigente hasta marzo del año actual. Pero el gobierno nacional ya anticipó su vigencia a partir del 1º de septiembre y ahora busca pactar los aumentos de los meses próximos.

    Se trata de una paritaria más compleja que la normal porque tiene 32 miembros, y el Estado interviene en caso de que no haya acuerdo. Desde el sector gremial reclaman un mínimo superior a 45.000 pesos, mientras que la expectativa oficial es ganarle por algunos puntos a la inflación a fin de que no tenga que volver a convocarse el Consejo antes de la próxima revisión. Si se respeta este deseo, la suba debería estar en torno al 10 por ciento adicional para 2021.

    El primer acuerdo celebrado a fines de abril había establecido un aumento del 35 por ciento en siete tramos acumulativos que finalizaría en febrero de 2022 a 29.160 pesos. Era un momento en que las negociaciones paritarias aún respetaban el 29 por ciento proyectado por el ministro de Economía Martín Guzmán en el Presupuesto 2021. En ese momento, hubo 31 votos a favor y una abstención de parta de la CTA autónoma.

    Con los precios subiendo a un ritmo acelerado en julio, el gobierno modificó la propuesta acortando y adelantando el esquema de aumentos. De esta forma, los 29 mil pesos se alcanzaron en septiembre y no en febrero de 2022. Según el texto oficial, la medida se enmarcaba en el objetivo de “generar todos los instrumentos necesarios para que el ingreso de los trabajadores y las trabajadoras crezca en términos reales”.

    Aun con los aumentos, el monto nominal se encuentra desactualizado y perdió fuerza como herramienta destinada a mitigar la caída de ingresos de los trabajadores más pobres. De acuerdo a su definición formal, el salario mínimo es el punto de partida del monto que debería percibir cualquier trabajador de más de 18 años por su trabajo y debe asegurarle una “alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte, recreación y vacaciones”.

    Además de lo que establece la Ley de Contrato de Trabajo, fue una herramienta utilizada por el gobierno de Néstor Kirchner para empujar hacia arriba la dinámica salarial (sobre todo de los salarios más bajos). Es que durante los 90 el salario mínimo se estableció en un monto fijo que significaba alrededor del 25 por ciento del promedio de los salarios en general, por lo que no servía como referencia para negociar. A partir de 2004, Kirchner rompió esta lógica y se lo apropió como herramienta para impulsar al alza la negociación salarial. En efecto, en 2004, el salario mínimo pasó a representar entre el 40 y el 45 por ciento del promedio de los salarios cobrados en la economía.

    El salario mínimo no impacta en forma directa sobre los trabajadores registrados bajo convenio colectivo, ya que en todos ellos se establecen pusos superiores. Su verdadero impacto inmediato es sobre algunos programas sociales. El más importante es Potenciar Trabajo, del Ministerio de Desarrollo Social, por el que 870 mil personas cobran un 50 por ciento del salario mínimo. Asimismo, el programa Acompañar del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, dirigido a mujeres y LGBTI+ en situación de violencia de género consiste de un apoyo económico equivalente al salario mínimo, vital y móvil por seis meses consecutivos, a la vez que se brinda un acompañamiento integral a las personas incluidas en el programa.

    El salario mínimo sirve también como referencia para algunas cláusulas para ingresar a programas como las becas Progresar, en el que el beneficiario lo cobra si su familia gana menos de tres salarios mínimos. Para los trabajadores informales impacta indirectamente, ya que establece un piso de remuneraciones como referencia para esa franja del mercado laboral.

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