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martes, 7 febrero, 2023
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    River, con la mira en ganar para jugar otro Súper copero

    Sin Suárez, el equipo de Gallardo vuelve a jugar contra sí mismo con una zanahoria a mano: si supera a Atlético Tucumán volverá a cruzarse con Boca en un mata-mata, el sexto del ciclo...

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    Tal vez es lo que necesite River a esta altura de la temporada. Está a 90 minutos, nada más. Por ahora no hay tanto clima, es cierto, pero desde este miércoles desde las 20.30, si le gana a Atlético Tucumán en La Plata, sólo se hablará de una cosa: del sexto cruce copero contra Boca del ciclo de Marcelo Gallardo.

    Es cierto, de pasar esta fase, sería el menos importante de todos los mano a mano contra el clásico rival teniendo en cuenta instancia y competencia según el caso: no es un torneo internacional, tampoco sería una final sino octavos, pero no cuesta imaginar la consideración que tendría un superclásico mata-mata en este contexto.

    Ganarlo podría ser el empujón definitivo para que el equipo se acomode y vaya por todo lo que tiene por delante en este 2021 lleno de competencias, como pasó en 2018 con esa Supercopa en Mendoza que resultó poco menos que un exorcismo futbolístico para un River que venía torcido y que después se encaminó a coronar el que posiblemente haya sido el mejor año de toda su historia con la frutilla de Madrid. Perderlo, aunque no equipare ninguna de las anteriores cinco eliminaciones, podría significar un quiebre y acaso el principio de un cambio de paradigma silencioso que desde la vereda de enfrente anuncian tras las conquistas de la Superliga en 2020 y la Copa Maradona al principio de este 2021 más allá de que no implicaran cruces directos entre los dos clubes más grandes del país.

    Claro, para eso deberá superar a un Atlético Tucumán que siempre es complicado para River, sin Matías Suárez y con un rival que es mañoso, que lastima con pelota parada y que sabe aprovechar los errores ajenos que encuentra aunque no siempre los provoque. Pero, sobre todo, River deberá superar su propio déficit: en la mayoría de los partidos de esta temporada, a excepción de Rosario Central, Racing por Supercopa y Godoy Cruz, al equipo le costó mucho ser contundente más allá del dominio lógico de la pelota y de tener más chances de gol que sus rivales.

    Y eso, de alguna manera, toca el orgullo del Muñeco y los suyos. Porque más allá de que Gallardo esté tranquilo porque la idea está y River puede sostenerse en ella para mejorar, la bronca del entrenador es no poder demostrar últimamente que defenderse como única aspiración también puede ser peligroso, más allá del halago que significa que los rivales cambien completamente sus formas para enfrentar a un equipo de época como es el CARP.

    El respeto que se ganó River y su identidad tan fuerte, si no está del todo fino como con Racing en el Monumental o Arsenal en Sarandí el último domingo, puede también implicar un riesgo: así como Gallardo analiza los patrones de sus adversarios sabiendo que probablemente cambien muchísimo la idea, los rivales saben que River no va a cambiar una coma, que no tiene segundos planes. Lo cierto es que si el equipo de MG está bien, pasará como pasó tantos años con los jugadores que marcaron a Messi: sabían lo que iba a hacer y al mismo tiempo no podían evitar que lo hiciera.

    Por eso da la sensación de que siempre depende de River. Así lo entiende Gallardo y también los hinchas, que en la encuesta de Olé votaron mayoritariamente que el problema pasa por la falta de eficacia propia. Aunque también, como aceptó el propio entrenador, los contextos juegan. Y por eso el partido de este miércoles será toda una prueba: en los partidos mano a mano (57/70 en el ciclo) el CARP suele salir a jugar con otra tensión y contra Atlético Tucumán podrá demostrarlo. Aunque más todavía podría servirle ganar y ver tan cerca otra zanahoria que se llama Boca, cinco eliminaciones después. Por eso, tal vez, el equipo del Muñeco juegue con sexto sentido…

    La posible formación de River

    Con la baja de Suárez, la duda es si el Muñeco se inclina por volver a la línea de tres defensores soltando a Montiel y Angileri o si elige mantener el esquema y opta por adelantar a Julián Álvarez con el ingreso al equipo de Jorge Carrascal. Entonces: Armani; Montiel, Maidana, Paulo Díaz, Angileri; Palavecino, Enzo Pérez, De La Cruz; Carrascal o David Martínez; Julián Álvarez y Borré.

    Fuente: (Olé)

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