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sábado, 10 diciembre, 2022
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    Caso emblemático del macrismo: en los dos lados del mostrador

    Antes de asumir el cargo, Santiago Bausili trabajó en el Deutsche Bank y recibió acciones de la entidad hasta septiembre de 2018 como retribución de su retiro. El juez Sebastián Casanello lo acusa de presunta comisión del delito de "negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública".

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    El ex secretario de Finanzas del gobierno de Cambiemos, Santiago Bausili, y mano derecha de quien lideró el vertiginoso endeudamiento 2015-2019, Luis Caputo, fue procesado por el juez Sebastián Casanello. Lo hizo por haber contratado al Deutsche Bank como gestor de la colocación de bonos de la deuda. Bausili trabajó y tenía acciones de ese banco hasta antes de asumir en la función pública.

    Casanello precisó que Bausili fue empleado del Deutsche de 2007 a 2016. El 31 de enero de 2016, al desvincularse recibió, en cuotas, un total de 13.025 acciones de la entidad, con un valor nominal en la bolsa de Nueva York de 13,80 dólares cada una, que terminó de cobrar en septiembre de 2018. Ese paquete accionario a ese precio sumaba 180 mil dólares, dinero fue cobrando mientras le entregaba negocio a su anterior empleador, pero a la entidad de la que también pasó a ser accionista. Las acciones las vendía en el mercado a medida que las recibía, según confesó ante el juez, reconociendo que en ese período cobró además dividendos por esas acciones.

    Bausili fue acusado de presunta comisión del delito de “negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública”. Casanello le trabó un embargo por 10 millones de pesos (unos 106 mil dólares, al cambio oficial), monto que seguramente a Bausili no le alterará su estado patrimonial.

    El 9 de diciembre pasado se realizó una audiencia en forma remota y pese a que Bausili alegó que sus intervenciones fueron insignificantes, el juez concluyó en base a las pruebas acumuladas que se “demuestra el desapego por parte de Bausili de los altos estándares de ética y transparencia que su rol le exigían”.

    En el fallo se indicó que “el encausado en su defensa dijo que siempre sus intervenciones fueron nimias, pero lo cierto es que no sólo fueron comunicaciones intergubernamentales, que también tenía vedado efectuar, sino que aquí directamente prestó conformidad para que, entre otras cosas, el Deutsche Bank, entidad de la cual él tenía acciones y otras por recibir, fuese designado como banco colocador y reciba, por ello, de 0,12% a 0,18% del monto colocado, 7 mil millones de dólares“.

    Este obsceno conflicto de intereses fue, en agosto del año pasado. Santiago Bausili fue primero subsecretario de Financiamiento y luego secretario de Finanzas. El descontrol del endeudamiento de esa gestión queda expuesta en la siguiente cifra: de abril de 2016 a enero de 2018, junto con Caputo, emitió bonos en el exterior por 43.687 millones de dólares. Esa colocación fue realizada por un grupo de bancos y fondos de inversión internacionales con los cuales ambos mantenían estrechos vínculos personales y profesionales.

    Bausili es un caso emblemático del abierto conflicto de intereses y operaciones financieras opacas con el desembarco en el Estado durante el macrismo de un grupo de ejecutivos del sistema ligado a las finanzas internacionales.

    El comienzo de la investigación fue un informe de la Oficina Anticorrupción presentado en el juzgado en el expediente “Singer Paul y otros s/traición con sometimiento y otros”. Bausili debió abstenerse de mantener reuniones con directivos del Deutsche Bank, que fue una de las entidades designadas como colocadora de deuda. Hubo una investigación que probó su relación con el Deutsche antes, durante y después de la emisión de bonos. Por lo tanto fue denunciado por continuar recibiendo “emolumentos” del Deutsche.

    El financista devenido en funcionario había gestionado asuntos “sumamente sensibles para los intereses de la Nación, enormemente onerosos para las arcas públicas y significativamente importantes para la confianza en las instituciones”. La investigación de la OA a cargo de Félix Crous detalló que el decreto presidencial designa a Bausili cuando todavía seguía siendo ejecutivo del Deutsche. Él alegó que la relación había finalizado informalmente por haberse tomado vacaciones antes del decreto que lo nombrara.

    Casanello indicó que Bausili “no podía intervenir en ningún asunto relacionado o vinculado a su ex empleador hasta septiembre de 2021”. Se debía haber abstenido de reunirse con el Deutsche. Pero lo hizo en cinco oportunidades, según consta en cada una de las fechas de esos encuentros, entre abril de 2016 y agosto de 2017. Además en el expediente hay correos electrónicos de Bausili con el Deutsche Bank entregando información (contactos y cuentas bancarios) de diferentes bonistas del acuerdo con los buitres. El juez sentenció: “En otras palabras, todas las acciones llevadas a cabo por el nombrado, en ese período, se encontraban prohibidas por ley“.

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