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viernes, 9 diciembre, 2022
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    Un tercio de la población latinoamericana es pobre

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    El 32,1 por ciento de la población de América Latina y el Caribe, es decir unas 200 millones de personas, viven en la pobreza, según el último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). El reporte alertó sobre “una crisis silenciosa en la educación” que afecta a las nuevas generaciones y profundiza las desigualdades previas. Además señaló que es un momento para “políticas transformadoras, inclusivas y audaces”.

    “Hay que evitar el riesgo muy real de tener una generación perdida en América latina”, subrayó José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo del organismo, en la presentación del informe anual Panorama Social 2022. El documento reitera que el cese de la presencialidad en pandemia agudizó las desigualdades educativas de la población estudiantil y que si antes preocupaban los resultados de aprendizaje ahora preocupa la finalización de los estudios.

    El organismo instó a los países a “invertir decididamente” en educación, porque si bien dicho gasto sobre el PIB de Latinoamérica es 4,1 por ciento y no es demasiado diferente del dato para los países de la OCDE (4,9 por ciento), el destino de las magnitudes divergen. “El gasto en educación por nivel educativo es 5,7 veces la cantidad por estudiante de América Latina y el Caribe en primaria, 5,3 veces en secundaria y 6,1 veces en educación terciaria”, especifica.

    A su vez, la incidencia de la pobreza es mayor en algunos grupos de la población. Por caso, más del 45 por ciento de la población infantil y adolescente vive en la pobreza. También es más alta la pobreza en mujeres de 20 a 59 años que entre los hombres en toda la región, y son considerablemente mayores las necesidades entre la población indígena o afrodescendiente.

    Así, la entidad advierte sobre la necesidad de incrementar los “esfuerzos intersectoriales de política pública”. Esto es sostener vínculos entre el Estado y el sector privado, por ejemplo en lo referido al financiamiento, y también incorporar perspectivas transversales en el diseño de las políticas, como el andamiaje de género o relacionar “la oferta educativa con la salud, el trabajo y la protección social”, según remarcó Salazar-Xirinachs.

    Vaso medio lleno o medio vacío
    Si bien la región no logra reducir la pobreza y la pobreza extrema (indigencia) a los niveles de antes de la pandemia, tampoco los ha incrementado. Según surge la publicación de Cepal, la tasa de pobreza pasó de 32,8 en 2020 a 32,3 en 2021 y 32,1 en 2022, pero si se compara con años de bonanza como fue 2014 para la región, el índice de pobreza llegaba al 27,8 por ciento. Asimismo en 1990 la tasa de pobreza era 51,2.

    Algo similar ocurre con la tasa de indigencia que se mantuvo en 13,1 entre 2020 y 2022, pero en 2014 era del 7,8 por ciento y en 1990 se ubicaba en 15,5.

    Las tasas de pobreza e indigencia se incrementaron en 2 puntos luego de la pandemia, pero esta pequeña cifra equivale a millones de personas.

    Según sus estimaciones, poco más de un tercio de la población de América latina está en riesgo de pobreza en 2022, lo cual arroja un total estimado en 201 millones de personas y un incremento en 15 millones respecto de los niveles previos a la pandemia. En tanto las personas en riesgo de indigencia alcanzan los 82 millones, lo cual representa un aumento de 12 millones respecto de 2019.

    Además, confirma la Cepal, son datos que no se registran desde hace 25 años, es decir desde finales de la década del 90, de modo que representan “un retroceso” para la región.

    No tan mal en comparación
    Todos los países de la región mostraron este mismo comportamiento: un aumento de las tasas de pobreza e indigencia en 2020 y un retroceso en 2021, excepto Brasil. Allí la información indica una caída en 2020, tanto de la pobreza como de la indigencia, y un aumento en 2021. Los aumentos en 2021 de 6 puntos porcentuales en la pobreza y 3,2 en la pobreza extrema superaron considerablemente las disminuciones registradas en 2020.

    En el caso de Argentina, si bien los datos no son estrictamente comparables, la población pobre creció en cerca de 1 millón de personas entre el segundo semestre de 2019 e igual período de 2022. La tasa de pobreza fue 36,5 y la de indigencia 8,8 por ciento, equivalentes a unas 17 millones y 4 millones de personas, respectivamente.

    En la comparación regional, Argentina se encuentra cerca del promedio respecto de la tasa de pobreza pero muy debajo para el caso de la indigencia. Honduras, México, Bolivia y El Salvador tiene los peores indicadores.

    Una coyuntura inédita
    El secretario ejecutivo de la Cepal sostuvo que la coyuntura económica es “extraordinariamente dura” debido a la sucesión de varias crisis que configuraron un escenario de “volatilidad e incertidumbre”. Entre los motivos que explican la continuidad de la crisis social instaurada en pandemia, la entidad destaca la desaceleración del crecimiento económico, la dinámica del mercado de trabajo y la inflación.

    Pronostica un 2023 con recesión en Estados Unidos y en la Unión Europea, y desaceleración en el resto del mundo. A su vez, la dinámica laboral en la pospandemia se caracteriza por un incremento de la informalidad en Latinoamérica que daña los ingresos y calidad del empleo.

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