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martes, 18 enero, 2022
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    Una serie de micro historietas homenajea a las mujeres a cargo de comedores populares en pandemia

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    Con el objetivo de visibilizar la tarea social y política encabezada por mujeres que sostuvieron comedores populares en plena pandemia y fallecieron a causa de Covid-19, el Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) lanza una serie de 10 micro-historietas narradas a través del recuerdo de quienes acompañaron a estas mujeres y el primer capítulo, dedicado a Gladys Argarañaz, del barrio 31, con ilustraciones de Rocío Ferrer, será presentado hoy en la Biblioteca Nacional.

    El proyecto llamado “Las nadies” tendrá como protagonistas de los cinco primeros fanzines a Argarañaz, quien a principios de los 90 fundó el comedor Comunidad Organizada, en el Barrio 31 de Retiro; a Susana Campos, militante del Frente Popular Darío Santillán impulsora del comedor “La Hora Feliz”, en el barrio Lanzone de San Martín y a Carmen Canaviri, vecina del barrio Padre Ricciardelli -exvilla 1-11-14- y referente de la organización social Barrios de Pie.

    También a Ramona Medina, habitante de la villa 31 y referenta del área de salud de la Casa de las Mujeres y las Disidencias de la Asamblea de La Poderosa; y a Cristina Penoni, La Pelu, quien desde Villa Fiorito impulsó los cambios en el sistema de la recolección de la Ciudad de Buenos Aires, que otorgó derechos y mejoró el trabajo de los cartoneros y cartoneras.

    A través del formato de historia gráfica, la iniciativa irá retomando las luchas y legados de estas mujeres a partir de las crónicas de Carina López Monja, politóloga, periodista y fundadora del Mercado de Consumo Popular, y Dina Sánchez, secretaria general adjunta de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular, y de los testimonios de sus familiares, compañeros y amigos.

    En diálogo con Télam, la escritora Cecilia Szperling, integrante del área de cultura del Inadi, contó que las dos primeras historias fueron ilustradas por Ro Ferrer y la tercera la está confeccionando la ilustradora Analú. “La idea es armar un equipo de unas 7 ilustradoras con diversos modos de dibujo y de distintas zonas de Argentina. En cuanto a las 5 historias que nos proponemos contar serán también de distintos territorios de nuestro país. es un proyecto que llevará un año e iremos presentando trimestralmente cada fanzine”, explica.

    Si bien los cinco primeros nombres ya están definidos, los otros cinco se definirán en los próximos meses ya que serán de habitantes de distintos puntos del país y viajarán a buscar información sobre esas historias.

    Foto Ral Ferrari

    Foto: Raúl Ferrari.

    “Estas son 5 de las 10 historias que nos proponemos desarrollar como novela gráfica. Un primer paso es el formato fanzine, publicaremos las 10 en este formato pero la idea seria que las 10 historias juntas se conviertan en un libro”, indica la autora de “El año de la militancia verde”.

    En el caso del primer fanzine “el trabajo de guiones tuvo la belleza de pasar la crónica a la voz de Franco hijo de Gladys y recrear en texto e imagen como la vería el de niño, desde los bordes de sus polleras, cocinando o bailando chamamé”, explica la escritora sobre el capítulo que ya está listo y se presentará hoy a las 19 en el Museo del Libro y de la Lengua (Las Heras 2555).

    “En Inadi estamos muy conscientes que la discriminación es estructural y el mismo Estado debe modificar dónde está sistematizando y replicando la discriminación existente. Racismo, pobreza y género son los ejes que estamos trabajando. Esto cambia la idea de defender minorías por la noción que las mayorías somos discriminades. En esa focalización irrumpió la pandemia y cuando Carina López Monja y Dina Sánchez se acercaron con estas crónicas a las mujeres que crearon, atendieron y sostuvieron comederos en barrios populares y lamentablemente murieron por Covid, sentimos que queríamos que estas historias pudieran ser escuchadas con nombre y apellido y desde la perspectiva de un hijo, por ejemplo, en esta primera entrega o alguien muy cercano”, relata Szperling sobre el marco en el que fue pensado el proyecto.

    Ro Ferrer, a cargo de ilustrar el primero y segundo fanzine -que está por imprimirse- dice que cuando surgió el proyecto, sostiene: “La idea era plasmar la historia de las mujeres que suelen ser invisibilizadas y sostienen espacios como el de Gladys, merenderos, comedores, que especialmente en un momento de pandemia como el que vivimos, suelen ser además enormes espacios de contención emocional. Fue un hermoso trabajo en equipo. Acordamos que la Historia Gráfica sería en blanco y negro, pero luego tuve absoluta libertad para ilustrar el guion y las personas”, se explaya.

    Sobre la tarea de abordar la historia de Gladys Argarañaz, grafica: “Para poder ‘meterme’ en la historia, además del relato, necesité muchas imágenes del lugar y de las personas que iban a estar dibujadas. Es un trabajo hecho desde el amor, el compañerismo y el respeto por la vivencia de la familia y quienes compartieron el recorrido de Gladys. Siempre tuve presente que no se trataba sólo de “una historia”, sino de la que les tocó transitar también con dolor”.

    ¿Por qué la novela gráfica? ¿Qué aporta el dibujo como herramienta para narrar? Para Szperling, se trata de “un dispositivo magnífico donde historia personal, familia y comunidad, se entrelazan con los cambios históricos políticos y sociales pero lo vemos desde la perspectiva íntima. Como lo que nos toca casa adentro, está atravesado por las ideas y prejuicios sociales y también la política y la historia”.

    “Investigo la autobiografía en mis lecturas, talleres, ciclos literarios ‘confesionario historia de mi vida privada’ y en mi literatura. En el encuentro con el dibujo se potencia el enganche con el lector, la pregnancia y la empatía están en primera línea. El dibujo apela a los sentidos y dice cosas donde la palabra no llega”, analiza.

    En tanto para Ferrer, el dibujo es “una herramienta poderosísima que puede reproducir violencia simbólica o no y esa es la enorme diferencia entre una buena ilustración o no. Más allá de cualquier cuestión técnica”.

    “Las historias gráficas permiten mostrar un espectro amplísimo de situaciones, emociones, pensamientos. Cómo se cuenta, siempre es una decisión. En este caso, siempre tuvimos como faro la mirada interseccional, con perspectiva de clase, género, antirracista. Hablamos de realidades, de personas, de sueños colectivos que se vuelven parte de una vida cotidiana. Visibilizar a Las Nadies sabiendo que hay cierto sector de la sociedad que preferiría no verlas, no saber, no ‘hacerse cargo’ de la desigualdad estructural para seguir sosteniendo privilegios, es un posicionamiento político sobre la búsqueda de equidad en el acceso a todos los derechos, oportunidades y libertades, para todas las personas”, agrega la ilustradora y autora de “Mala madre en cuarentena”.

     

    En la presentación estarán la directora del Inadi, Victoria Donda; las responsables de las crónicas López Monja y Sánchez, Szperling, Ferrer y Franco Armando, el hijo de Gladys Argañaraz.

    Para Szperling, que la sede sea la Biblioteca Nacional “encarna perfectamente el sentido de este proyecto, se trata de inscribir estas historias en el lugar en el que se inscribe la historia”.

    En ese sentido resalta la importancia de que sea en el museo que dirige María Moreno, a quien le agradece “su apoyo, entusiasmo y creatividad” y la posibilidad de recibir este proyecto “en un espacio emblemático donde recuerda que “comenzaron las lecturas del Ni Una Menos contra la violencia machista en 2015”.

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