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lunes, 15 abril, 2024
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    Juntos por el Cambio: Unidos contra la alegría popular

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    Las distinas facciones de Juntos por el Cambio se unieron para cuestionar que se dictara un feriado nacional para que los y las argentinas pudieran recibir a los jugadores de la selección nacional, tras ganar el mundial de fútbol después de 36 años. Entre ellos estuvo el expresidente Mauricio Macri, quien acaba de regresar de una larga estadía de placer en Qatar y planea unos 40 días de vacaciones en el sur. La mayoría de los dirigentes afirmaron que el decreto era poco federal, dado que en otras provincias no podían recibir a la caravana, e intentaron imponer la idea de “Yo festejo trabajando”. La misma actitud habían tenido cuando el presidente Alberto Fernández dictó un feriado tras el intento de asesinato a Cristina Fernández de Kirchner.

    El exmandatario estuvo más de un mes en Qatar, un destino que requiere recursos millonarios para pagar estadía e ingreso a los estadios. Ya de vuelta, se despachó con las bondades del régimen qatarí: sostuvo como avances que las mujeres ya no son asesinadas por perder la virginidad por sus padres –aunque todavía es legal hacerlo–, que los homosexuales no tienen graves problemas mientras no hagan “ostentación” –pese a que es ilegal ser gay–, entre otras consideraciones que ignoraron la campaña internacional para denunciar las violaciones a los derechos humanos. Pasado ese tramo, Macri –que, según se dice, planea unas vacaciones de más de un mes en Villa La Angostura– consideró inapropiado que haya un día no laborable.

    Vayan a laburar

    El expresidente planteó que es “incoherente y antifederal”  el feriado porque la selección solo iba a hacer una caravana en la Ciudad. De hecho, publicó un mapa para ridiculizar la medida dispuesta por el Gobierno.

    No hubo mención de Macri al feriado que decretó en su gobierno durante la Cumbre del G20 en diciembre de 2018, cuando militarizaron la Ciudad de Buenos Aires: en lugar de las manifestaciones masivas, hubo restricción total de actividades sociales, media ciudad vallada y militares por cielo y tierra. Macri suele recordar esos días como los favoritos de su gobierno.

    La presidenta del PRO y exministra de Seguridad Patricia Bullrich se sumó a la misma lógica de Macri. Solo que en su caso intentó asociar el triunfo futbolístico con ciertos valores que dicen representar: “Recibamos a Messi y a la Selección con los valores que compartimos con ellos: los del esfuerzo y el trabajo”, escribió, seguido del hashtag #YoFestejoTrabajando.

    Los lamentos a coro que se sumaron a esto siempre plantearon el punto de vista de los empresarios que tienen que pagar doble o perder un día de producción (algunos fueron lo suficientemente inteligentes para camuflar esto como un discurso de defensa de las PyMEs). Pero la mirada fue siempre del lado patronal.

    Sin feriado

    Varias provincias radicales repitieron su decisión de cuando fue el atentado a CFK y se sublevaron contra el decreto: decidieron no acatarlo. El Gobierno porteño, en cambio, advirtió que “no existe no adherir a un feriado nacional” y no vulneró el orden legal. No obstante, varios de los ministros de Horacio Rodríguez Larreta se pronunciaron en contra. Empezando por el de Gobierno, Jorge Macri, que calificó de “injusto e innecesario” al feriado. “¿Qué va a pasar con la gente que tenía un turno médico o un examen importante?”, aseguró el candidato a jefe de Gobierno. Sobre los problemas habituales para conseguir turnos en hospitales porteños por la ausencia de médicos, nada se dijo.

    La ministra de Educación, Soledad Acuña, se sumó también: “Lamento mucho la improvisada decisión del Gobierno Nacional. Generan complicaciones de organización familiar, de transporte e incertidumbre, que hacen imposible garantizar o reprogramar en pocas horas los servicios educativos”. “Es un ejemplo más de los valores que impone esta gestión, tan diferentes a los de la Selección que hoy nos llena de orgullo: el esfuerzo, la perseverancia y el trabajo como medios de superación”, aseguró, en la misma línea de defender la “cultura del trabajo”.

    El gobernador de Mendoza, el radical Rodolfo Suárez, –que junto con Corrientes se desentendieron del feriado– aseguró que  “la medida dispuesta por el Gobierno Nacional no tiene razonabilidad alguna”, por lo que decidió no cumplirla. Como los feriados nacionales no tienen una cláusula de adhesión, Suárez volvió a desacatar una medida nacional. Por el feriado de septiembre, tiene una denuncia por sedición. “La demagogia transforma la virtud en decadencia. Y distorsiona la buena fe y la alegría de la gente intentando manipular valores esenciales”, aseguró. Hoy intentó viajar a Buenos Aires, pero cuando lo descubrieron sus colaboradores afirmaron que estaba en agenda aunque no dijeron qué actividades incluía. Al final desistió de subirse al avión.

    Subido al mismo tren, Alfredo Cornejo remarcó que “no era necesario someter a todo el país con un feriado nacional a paralizar la producción y la educación, por un festejo que se realizará en la Ciudad de Buenos Aires”. Sin el argumento de la distancia, el intendente macrista de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, simplemente dijo: “Hermoso celebrar esta histórica Copa del Mundo. Pero mañana mi equipo de gestión y yo laburamos”.

    Agarren la pala

    El expresidente provisional del Senado con Macri, Federico Pinedo, aseguró: “Me avergüenza profundamente como argentino que el presidente disponga no trabajar por el campeonato. No creo que sea lo que quiere esta selección de trabajo y esfuerzo”.

    Y, ya entrando en el barro más profundo, el radical Martin Tetaz lanzó: “Ya la kirchneriaron… ni 24 horas pudieron aguantar. El mensaje era trabajar”. Por su parte, la exsecretaria de Lucha contra la Corrupción Laura Alonso borró un tweet en el que insultaba al presidente por haber otorgado un feriado. Fue muy cuestionada por tratarlo de “anormal”, entre otras lindezas.

    Menos pruritos tuvo el diputado Fernando Iglesias, quien se quejó de la movilización popular: “Empezamos los festejos. Paradas de colectivo destruidas, paneles solares hechos bolsa, funcionarios tratando de subirse a la foto en Ezeiza, afano de neumáticos, un cable eléctrico podría haber matado a varios jugadores. Pero la alegría del pueblo y lo mejor que tenemos y ñañañá”. A medida que avanzaba el día, continuaba publicando imágenes y con frases cargadas de odio, del estilo: “Qué vergüenza. La locura es total”. Cuando le contestaron que odiaba la felicidad popular, dijo. “Esa confusión entre la felicidad y la violencia es típica del fascismo, basta ver lo que han hecho todos ustedes en historia”.

    Quienes cuestionaron con virulencia el feriado, también festejaron la idea de que los jugadores no fueran a la Rosada, como si esto supusiera un respaldo al Gobierno. Un ejemplo fue el ex secretario de Cultura Pablo Avelluto, quien escribió: “El desplante de la selección al gobierno es una lección para todo el kirchnerismo. La distancia entre el poder y la sociedad nunca fue tan grande. Enhorabuena! #GraciasMessi“.

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