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lunes, 20 mayo, 2024
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    Alberto Fernández consiguió el respaldo de Angela Merkel

    La canciller alemana habló con el Presidente y se comprometió a “seguir apoyando a Argentina” en su plan de posponer los pagos. Los rindes de la estrategia geopolítica.

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    El presidente Alberto Fernández y la canciller alemana, Ángela Merkel, mantuvieron un encuentro virtual que, en lo gestual y práctico, es el final formal de la gira por Europa que el mandatario encaró hace 15 días, con el objetivo de lograr respaldos políticos a la posición argentina para renegociar las deudas con el Fondo Monetario (FMI) y el Club de París. En la charla, que duró algo más de 40 minutos, Merkel le garantizó a Fernández el apoyo de Alemania a su idea de replantear los pagos y tener un acuerdo sustentable con ambos organismos, siendo lo más urgente el vencimiento de este 31 de mayo de los 2.500 millones de dólares que Argentina le adeuda al club de países nucleados bajo la órbita de París.

    En el encuentro, también estratégico por fuera de la agenda económica, el presidente agradeció el apoyo y la charla se amplió, además, a un análisis conjunto de la situación de los países en el marco de la pandemia por COVID. El presidente Fernández le comentó a Merkel el avance del plan de vacunación y la situación de diferentes acuerdos con distintos laboratorios en pos de la adquisición de vacunas contra el coronavirus. También dialogaron sobre las cuestiones ambientales y del cambio climático, luego de que ambos compartieran el 22 de abril último la “Cumbre de Líderes sobre el Clima” que impulsó el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden. Acompañaron al Presidente el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el canciller Felipe Solá.

    El aval de la alemana a la prolongación de los pagos es relevante también en lo numérico y geopolítico: Alemania es el principal acreedor del Club, un paso delante de Japón. Y una silla caliente en el FMI. En una lectura simplista pero útil para medir influencia, podría decirse que, si Estados Unidos es el FMI, Alemania es el Club de París. “Junto a España, Portugal, Italia y Francia vamos a seguir apoyando a la Argentina para que encuentre un acuerdo sustentable con el FMI”, sostuvo Merkel durante la audiencia virtual, haciendo casi la misma lectura que hace el Gobierno Nacional. La de que el apoyo germano es la frutilla de un acuerdo que se inició en los encuentros con el francés Emmanuel Macron, el español Pedro Sánchez, y referentes italianos y portugueses. Además de aquel encuentro en el Vaticano, en el que Fernández no sólo se reunió con el Papa Francisco sino también con la titular del FMI, Kristalina Georgieva. De hecho, en el entorno del ministro de Guzmán, admiten que el encuentro y el apoyo de Merkel se venía macerando en reuniones previas entre ambos países, en las que se charlaron cuestiones técnicas.

    El Club, la estrategia y la previa 

    La reunión con Merkel se da, según la lectura oficial, luego de dos encuentros técnicos que Guzmán mantuvo con el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble. Una en la primera gira de Guzmán por Europa, con un café que compartieron en Berlín; y otra hace 15 días en el Vaticano. Hubo allí coincidencias fundamentales en la necesidad de un cambio de reglas globales en cuanto a las finanzas internacionales y las reglas internas del FMI.

    Schäuble expresó en aquel encuentro en Roma que hay una necesidad de incluir en el proceso de negociación de la deuda a los acreedores privados, y le hizo un guiño inusitado al funcionario argentino. “Martín aquí presente es nuestro héroe, sabe cómo lidiar con ellos y forjar un acuerdo, pero esto es algo que abordaremos en la discusión del marco común”, expresó. En esa mesa estaban, además, otros funcionarios económicos europeos y John Kerry, ex secretario de Estado estadounidense y un hombre muy cercano hoy al presidente Joe Biden.

    El Club de París precisa, como casi ningún organismo multilateral, de gestiones geopolíticas. En esa línea fue que el Gobierno decidió girar por Europa para tocar a los países más influyentes. El objetivo inicial es patear los pagos, pero incluso más allá del vencimiento del 31 de mayo. Ese día, de hecho, sin mediar gesto de ningún tipo, operará una ampliación del plazo por 60 días. Eso dará tiempo para lo que se trabaja entre el Gobierno Nacional y los organismos: un gesto concreto del FMI, que abriría la puerta a extender también los vencimientos con París. Respecto al acuerdo con el Fondo, no esperan en el Gobierno una firma antes de fin de año, pero sí principios de acuerdo y gestos que ordenen el frente negociador.

    En el Gobierno creen que la buena recepción de Europa y el FMI a la idea argentina de priorizar la situación interna, social y económica, antes de forzar un acuerdo urgente, se asienta en dos puntos centrales: el primero, la existencia de una pandemia que el propio FMI ve compleja. Georgieva ha planteado que, sin ayuda financiera y sanitaria a los países, no hay futuro para el crecimiento económico. El segundo asunto, un replanteamiento global del rol de las finanzas especulativas y las deudas soberanas. Esto llevó, incluso, a que el propio FMI sostenga que debe redistribuir mejor el dinero en su moneda (los DEG), que debe apoyar el cobro de tributos a grandes fortunas (Georgieva habló de un 15 por ciento y avaló el plan de Estados Unidos) y también tiene que buscar refinanciaciones de deuda lógicas para países de ingresos bajos y medios. Todos esos planteos los hizo Argentina, y coinciden con lecturas de un trinomio de peso en lo internacional: Merkel, Georgieva y el Papa Francisco. La tertulia más en ese sentido fue la de la titular del FMI y el Sumo Pontífice en Santa Marta, en 2020, en la previa al acuerdo de Argentina con bonistas privados.

    Con el caso del FMI, Argentina tiene otra carta fuerte. A cada reunión llevó el planteo de lo irregular del crédito de 45 mil millones que la administración Lagarde del FMI le dio a Mauricio Macri. Eso, incluso, generó investigaciones y replanteos internos en el organismo, que barrió recientemente a toda la cúpula de aquel crédito histórico para la propia entidad. Un préstamo político que contó con el aval de la administración Trump. Eso también lo sabe Kerry y los Estados Unidos, el escalón siguiente a buscar para consolidar el plan de respaldos.

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